Espera a Guerrero un año ajetreado electoralmente: obispo Salvador Rangel Foto: Dassaev Télles Adame

Espera a Guerrero un año ajetreado electoralmente: obispo Salvador Rangel

Escrito por  Dassaev Téllez Adame Ene 03, 2018

Seguirá la inseguridad, inflación e inconformidad, vaticina


Chilpancingo, 2 de enero. Salvador Rangel Mendoza, obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, dijo que al ámbito electoral en el estado le espera un año muy pesado, porque se le sumará el problema de la inseguridad, además de la deficiente economía y los diversos movimientos sociales.

Además, auguró que este 2018 no solo será de retos, ni en Guerrero ni en el país, ya que el calentamiento global y posibles ataques nucleares también serán noticia.

Lamentó que se sigan registrando aumentos en la gasolina, el gas y la inflación, ya que esto repercutirá en los diversos productos de la canasta básica; en este aspecto, deploró que el gobierno mienta cuando informa que hay mejoras económicas cuando el pueblo está tan lacerado por estos aumentos.

 “Además es un año electoral, ya han visto que ha habido asesinatos de candidatos, presidentes, ex presidentes; creo que las cosas se van a caldear demasiado y por eso creo que el año 2018 no es tan halagüeño”, dijo.

En cuanto a Guerrero, expresó que el brote del hombre bravío y primario es ocasionado por la falta de cultura y educación, estos son aspectos indispensables para que el hombre se convierta en su propio enemigo.

 “Hace que broten los instintos animalescos y nos convertimos en enemigo del propio hombre, enemigos de los demás, y como queremos, por falta de educación y de cultura, resolver los problemas con violencia o sacando un arma y deshaciendo al enemigo; sí estoy convencido que se arreglan mejor las cosas por medio del diálogo, del acercamiento y respetando las ideas”, expresó.

Dijo que los jóvenes podrían ser parte de la solución de todas las dificultades actuales, ya que estos fueron un brazo fuerte y de esperanza en los rescates, así como en la recolección de víveres para los damnificados de los sismos de septiembre de 2017.

Expresó que aunque no sea un buen panorama para los mexicanos, Dios nos dará la inteligencia y el corazón para sobrellevar todo lo que se les interponga.

 “Como obispo hago esa exhortación: Dios no nos va a abandonar, los tiempos no son los mejores, pero tampoco son los peores”.