Desprevenidas

Escrito por  Jul 26, 2018

Si bien es verdad que los efectos del mar de fondo en Acapulco han sido en esta ocasión más evidentes y, en más de un sentido, catastróficos que en ocasiones anteriores, también es verdad que ocho decesos hasta ayer por esa causa –uno de los nueve ahogamientos reportados ocurrió en la alberca de un hotel– son demasiados para cualquier temporada turística, sobre todo si se considera que de la actual no ha transcurrido ni la mitad. Es evidente que las dependencias encargadas de la protección civil, sobre todo la del puerto, fueron omisas; su misión es prevenir situaciones de riesgo, no intervenir cuando éste ya ha causado el desastre.

Un diario local publicó ayer una foto muy elocuente en portada: un acceso a playa bloqueado con sillas, camastros y mesas de plástico, el mobiliario que en circunstancias normales, en vez de estar cerrando el paso, estaría a disposición de los turistas –que también aparecen en la foto–, que ahora sólo observan descorazonados cómo al fondo de la imagen las olas rompen contra la costa. Sobre ellos, un cartel escrito a mano y con marcador sobre un pedazo de cartón: “Peligro. Playa cerrada por mar de fondo”.

Es claro que fue un particular quien puso manos a la obra para impedir el paso a la playa, con la explicación correspondiente. Una medida drástica, sin duda, pero salvadora de vidas.

Protección Civil también reaccionó, pero era demasiado tarde. La municipal salió con altavoz a las playas a prevenir a los bañistas; la estatal ha anunciado la contratación de 22 salvavidas más. Que les sirva de lección. n