Postura audaz

Escrito por  Jul 05, 2018

Sería fácilmente entendible que en campaña los candidatos no hubiesen querido tocar el tema del tráfico y consumo de drogas ilícitas para manifestarse a favor de su despenalización, por los riesgos que eso podría entrañar para una persona que no tiene poder ni suficiente defensa frente a las mafias criminales.

Ahora bien, hay quienes sí tocaron el tema, pero para manifestarse contra la posibilidad de despenalizar la producción, comercialización y consumo de sustancias naturales hoy consideradas ilegales. En su caso, no puede decirse que lo hayan hecho por precaución, pues no estaban obligados a deslindarse. Y, sin embargo, lo hicieron.

Pero las campañas ya terminaron, ya hay un ganador reconocido por todos; ya cambió el panorama.

Entre la vorágine de información –alguna más entusiasmadora que otra– que se ha generado en torno a la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador, que los medios se han encargado de difundir, hay unas declaraciones particularmente esperanzadoras de la ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Olga Sánchez Cordero, quien ha sido propuesta por el candidato vencedor para secretaria de Gobernación.

Se refirió a las drogas, su comercialización y consumo, elementos que constituyen hoy por hoy uno de los problemas más graves que sufre la sociedad mexicana, y que los gobiernos hasta la fecha no han querido enfrentar con la única solución de fondo: la despenalización, medida que ya se aplica en otros países; en el continente americano, al norte, Estados Unidos y Canadá, y al sur, Uruguay, con buenos resultados.

La ex ministra, quien ya era conocida por sus posturas progresistas en muchos temas, dio una entrevista que transcribe la edición de ayer del diario local El Sur: “Estoy de acuerdo con la despenalización de la mariguana para uso lúdico. El Estado puede tener recursos e inclusive gravar, tener recaudación fiscal a través de la venta. Estoy a favor del uso medicinal farmacéutico de la amapola. Las farmacéuticas la usan para crear morfina que, en etapas terminales de algunas enfermedades como cáncer, es muy necesaria. Los fármacos podrían ser un mercado interesante, si la amapola es adquirida a través del Estado y es para uso medicinal. (...) Si logramos despenalizar algunas drogas naturales, las sintéticas pueden tener una baja en la demanda”.

En cuanto a la comercialización, muy extendida ahora, de la mariguana, Sánchez Cordero comentó: “Yo le daría al Estado la distribución. Que el Estado monopolice y comercie, como en Estados Unidos, donde ya hay tiendas donde puedes adquirir. Si se despenaliza, esas personas que comercian ya no serían criminales”.

Si esto significa que, en su papel de secretaria de Gobernación, Sánchez Cordero empujará la despenalización de las drogas, bien por el gobierno de López Obrador. Sería el primero en impulsar una medida dirigida a resolver de raíz el problema de la violencia ligada al narcotráfico; una medida que, con toda seguridad, daría buenos frutos, como no los ha dado la guerra soterrada contra las drogas que han mantenido los gobiernos hasta ahora, y que sólo ha dejado miles de muertos y desaparecidos a lo largo y ancho del país, sin contar el dolor y las grandes pérdidas para la economía formal.

Durante la campaña, López Obrador no tocó el tema, a diferencia de otros candidatos –que sí lo abordaron, pero para manifestarse contra la opción de despenalizar las drogas–. Jaime Rodríguez El Bronco llegó a decir que a él le consta que si se despenaliza la mariguana, la adicción se extiende entre los jóvenes, una afirmación tan ligera y sin sustento como muchas de las que hizo.

El efecto de toda prohibición es la generación de mercados subterráneos, pues se prohibe lo que de otro modo existiría, se practicaría, tendría auge o tendría demanda. Ocurre con todos los productos. Por ejemplo, las armas: en Estados Unidos el mercado negro es pequeño porque las restricciones son pocas. Pero en México el mercado negro de las armas es enorme, porque la restricción es estricta.

Las drogas nunca dejarán de circular, ni en México, ni en ningún otro país, a pesar de cualquier prohibición, porque siempre habrá mercados subterráneos para su comercialización, porque siempre que haya demanda habrá oferta. Y todo lo prohibido, por el hecho solo de ser prohibido, se convierte en tentación, que grupos pequeños o grandes buscarán satisfacer.

Si las declaraciones de Sánchez Cordero abren un nuevo debate al respecto, bienvenidas. n