Imperio en decadencia

Escrito por  Jun 03, 2018

Fiel a su carácter atrabiliario y a la personalidad que se ha forjado en la vida como empresario poco afecto a las normas éticas, a los códigos de conducta y a todo trato afable que pudiera traducirse en la menor oportunidad para quienes considera sus adversarios, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decretó por fin sus anunciados aranceles al acero y al aluminio procedentes de México, Canadá y la Unión Europea.

Pero, a diferencia del periodo de la guerra fría, cuando sólo los países del desaparecido campo socialista replicaban las decisiones arbitrarias del gigante del norte, hoy las naciones afectadas le han respondido con acciones equivalentes, y hasta donde se alcanza a prever, parece que así será en adelante: toda acción insolente del imperio tendrá como respuesta una reacción de alcances similares de las naciones afectadas.

Esto confirma que desde hace un tiempo Estados Unidos ha dejado de ser una potencia mundial, que ahora es una potencia en decadencia, que sus días de gloria han pasado y que no volverán.

Porque una medida proteccionista como la que Trump acaba de decretar, inspirada en un rancio populismo ultranacionalista e ignorante, a lo único que puede llevar es al aislamiento, sobre todo de su país, y a la fragmentación del mundo.

Es una medida basada en la idea de que Estados Unidos puede y debe consumir sólo lo que produce, aunque eso implique cerrarle la puerta a los productos que podrían llegar desde más allá de sus fronteras.

Si todo mundo siguiera ese ejemplo, si todo mundo se propusiera proteger su planta industrial cerrando la puerta a lo extranjero, bien pronto estaríamos de vuelta a la situación previa a la Segunda Guerra Mundial, cuando los sentimientos nacionalistas exacerbados abrieron la puerta al conflicto, cuando lo externo era un peligro, cuando lo llegado de fuera era inaceptable y despreciable.

Pero es la fórmula perfecta para que la otrora potencia mundial acabe por subir al cadalso para dar el último paso hacia el abismo.

Cada decisión que ha tomado Trump en supuesta defensa de sus bases electorales y de los intereses de su nación ha aislado un poco más a Estados Unidos. No bien había tomado posesión de la presidencia cuando decidió sacar a su país del Acuerdo Transpacífico de comercio, a lo cual siguió la salida del Acuerdo de París para contener el cambio climático; ahora ha impuesto aranceles a productos que le venden sus socios comerciales, México entre ellos, y acaba de manifestar otra vez su deseo de romper el Tratado de Libre Comercio para sustituirlo por acuerdos bilaterales con sus dos socios de Norteamérica.

También decidió poner fin al pacto de su nación con Irán para mantener bajo control el uso de materiales nucleares en aquel país de Oriente Medio, a despecho de las recomendaciones de sus aliados militares.

Así, sus socios comerciales, sus aliados militares y los otros países han acabado por tomarle la medida, por no sobrerreaccionar a sus tuitazos y por no tomarlo muy en serio.

En esta caricatura de imperio y de líder han venido a parar Estados Unidos y su presidente. ¿Alguna duda de que el imperio está en franca decadencia? n