Tigre de papel

Escrito por  May 26, 2018

En 1956, en una entrevista con la periodista estadunidense Anna Louise Strong, el entonces máximo líder chino Mao Tsé Tung –que nunca fue precisamente un visionario– hizo una descripción típicamente china del imperio que era entonces nuestro vecino del norte: “en apariencia es muy poderoso, pero en realidad no es nada a lo que temer: es un tigre de papel”, dijo.

Seis décadas después Donald Trump le está dando la razón.

Quizá el público nunca sepa con certeza a qué lógica obedeció la decisión del presidente de Estados Unidos de cancelar la cumbre programada con el líder norcoreano Kim Jong-un para acordar la desnuclearización de la península. Los argumentos que esgrimió el magnate venido a presidente no parecen muy convincentes. Dijo que la causa fue “la enorme ira y abierta hostilidad” del dirigente de Corea del Norte, si bien la única referencia es una declaración que días antes hizo la viceministra de Relaciones Exteriores del país comunista, Choe Son-hui, en referencia a los “comentarios idiotas y estúpidos en boca del vicepresidente estadunidense”, lo cual no parece ser motivo suficiente.

Así, la reacción del magnate aparentemente no tiene una justificación racional, y parece, más bien, uno de sus caprichos absurdos e incoherentes a los que ya tiene acostumbrada a la comunidad internacional. La declaración de la funcionaria norcoreana sería, de ese modo, mero pretexto para el golpe de timón del mandatario estadunidense. Pero, ¿para qué? Es algo que no se sabe.

Si hay quien piensa que Trump aún es tomado en serio por sus interlocutores en el concierto internacional, de seguro está equivocado. Según se ve, el resto del mundo ha decidido vivir su vida sin tomar demasiado en cuenta la opinión del empresario metido a la política. Una declaración previa de la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China, Hua Chunying, sintetiza la nueva situación de la geopolítica mundial: en conferencia de prensa el 26 de marzo en Pekín, dijo que “altos cargos de Estados Unidos afirman que la era de la rendición de su país se ha acabado, pero creo que se equivocan; es su intimidación económica y su hegemonía lo que se ha terminado”. Ahora, dijo, el atrabiliario gobierno de Norteamérica debe volver a respetar las normas de la Organización Mundial de Comercio “para salvaguardar unos intercambios transparentes y no discriminatorios”. Trump recibió, pues, una cucharada de su propia medicina.

Pero, ¿por qué es posible que esta nueva potencia le hable en ese tono a la nación que se ha arrogado el papel de policía del mundo, para la cual no ha habido organismo internacional o principios de convivencia civilizada que valgan? Es muy simple: Estados Unidos es una potencia en declive. La llegada de un vulgar y pendenciero estafador a su presidencia no es más que síntoma y a la vez consecuencia de ello. Pero, cuidado, el tigre de papel en su caída puede generar una grave crisis de alcances mundiales, como la que parece que está urdiendo con el pretexto de la estulticia del régimen norcoreano. n