Meade y su lastre

Escrito por  Abr 13, 2018

Haiga sido como haiga sido”, la visita de José Antonio Meade Kuribreña, candidato a la Presidencia de la República por la coalición Todos por México, no dejó de levantar un hálito de esperanza entre los destinatarios de sus propuestas en su visita a Acapulco.

Así sea colero en las encuestas por ahora apenas iniciado el periodo de campaña, Meade no deja de representar una probabilidad seria de ser el próximo presidente; en consecuencia su paso por Guerrero levanta el ánimo de algunos, así como lo levantarían Andrés Manuel López Obrador, de la coalición Juntos haremos Historia, y Ricardo Anaya, de Por México al Frente.

La propuesta del visitante que, sin duda, provocó más interés, es la relacionada con la seguridad. “Guerrero será un estado seguro y de eso me encargo yo”, exclamó dando a su expresión un tinte más de baladronada que de un compromiso serio.

No obstante, el anuncio se recibió con desconfianza y escepticismo, recordando posiblemente que lo mismo dijo Enrique Peña Nieto en campaña y su sexenio está a punto de terminar no sólo sin detener la violencia, sino que al contrario, va incrementándose.

Cuando alguien le mencionó el rechazo ciudadano al PRI y la impopularidad de Peña Nieto, contestó: “El que está en las boletas soy yo”.

Ciertamente, quien aparecerá en las boletas el primero de julio será él, José Antonio Meade, pero detrás o quizás a un lado o encima de él, estará el PRI, Peña Nieto y la cúpula priísta.

Nadie pasa por alto que si Meade fue el escogido se debió precisamente al desprestigio del priísmo y a sus actuales gobernantes; no obstante, aún jactándose de no ser priísta, en caso de ganar cargará con el lastre en que está convertido el partido tricolor y su nomenclatura.

Ninguna seguridad existe de que Anaya o López Obrador pudieran o quisieran no combatir, sino suprimir la violencia, que corroe a la mayor parte del país y avanza inexorablemente, pero está comprobado ya que ni el PAN ni el PRI, han podido o han querido liberar a los mexicanos de ese flagelo.

¿Cómo creer al candidato priísta que dará orden y tranquilidad a los ciudadanos si no lo cumplió el actual gobierno de filiación priísta? ¿Cómo tener confianza en que el panista lo hará si durante doce años en vez de eliminar la inseguridad la aumentó?

¿Será tal vez López Obrador la esperanza real? No se conoce, porque resulta imposible preverlo, si querrá o podrá hacerlo, pero al menos tampoco ha quedado mal con la población. ¿Será AMLO la opción?

Nada se sabe aunque mucho se ha dicho, pero todo está por verse; entretanto, la gente se debate entre la desconfianza y la incertidumbre, y en este ambiente, aunque aparentemente de fiesta, estuvo Meade en el puerto. n