Ilegalidad: acción y omisión

Escrito por  Abr 06, 2018

Abismal diferencia entre lo que es y lo que debe ser, suele existir en la vida cotidiana, en la que debiendo unos hacer respetar la ley nada hacen, pero muy puntuales están a echarse encima contra quienes, en el ánimo de hacer el bien, actúan así sea al margen de la legalidad.

De ninguna manera deberá interpretarse lo anterior como un apoyo al titular de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel, quien osó entrevistarse, según su propio decir, con algún cabecilla del narco para abogar en beneficio de una comunidad y de la vida política de la entidad, pero tampoco es aplaudir al secretario general del gobierno estatal, Florencio Salazar Adame, quien listo ha estado a cuestionar el comportamiento del prelado, pero nada hace porque sean sometidos al imperio de la ley aquellos que, disfrutando de total impunidad, atan y desatan perpetrando fechorías en la entidad como si no hubiera autoridad.

Si la autoridad es tan celosa del respeto a la ley, desde hace rato ya hubiera detenido y sometido a proceso jurídico a los autores de tantos asesinatos dolosos, pero lejos de ello se concreta a lamentar el derramamiento de sangre y a justificarse declarando públicamente que hace el mejor esfuerzo en el combate a la violencia, cuando los guerrerenses lo que desean son resultados que se traduzcan en tranquilidad y paz.

Si hubiera respeto por la ley, desde hace meses la autoridad hubiera actuado contra el obispo Rangel, pero como no existe está imposibilitada para someter lo mismo al sacerdote que a los autores de las masacres, permitiendo que continúe el caos y la aplicación de la ley, sí, pero la ley de la selva, donde el que lleva la batuta es el más poderoso.

Salazar Adame expone que en varias ocasiones el gobierno ha platicado con Rangel haciéndole ver que meterse con el narcotráfico es un asunto muy delicado y riesgoso para el clérigo, a lo que el prelado contesta que con sus discursos el gobierno nada logra ni logrará.

Necio sería Rangel si la autoridad estuviera cumpliendo con su responsabilidad en el combate a la violencia, y él se involucrara en actividades que no le competen, más, obviamente, no ocurre así, por tanto, si el gobierno no hace su chamba, no faltará el decidido que, harto de tanta sangre, se arriesgue a buscar orden así no le competa y así viole la ley.

Si Rangel cae en el terreno de la ilegalidad por acción, el gobierno lo hace por omisión, tal como, guardadas las proporciones, ocurre en las películas en las que, si la policía no somete a los criminales, surgen los escuadrones de justicieros o los vengadores anónimos que hacen el trabajo de quien se hace a un lado teniendo la responsabilidad de llevarlo a cabo.

Es así como todos los sacerdotes de la entidad se han unido en torno al obispo Rangel, aplaudiendo su intervención y no se dude que si se realizara una encuesta entre los guerrerenses, el prelado se llevaría las palmas y recibiría el apoyo a su trabajo. n