Fertilizante subsidiado

Escrito por  Abr 05, 2018

La propuesta de elevar a rango de ley el programa de fertilizante subsidiado que se reparte a los campesinos del estado tiene méritos en sí misma, independientemente de su origen partidista y de quién esté haciéndola.

La propuesta es pertinente y necesaria en este momento, y sólo habría que cuidar que, cuando sea redactada –si es que llega a ese punto–, la manera en que esté planteada no vaya a dar pie a acusaciones de dumping de otros países a los que eventualmente lleguen los productos agrícolas cultivados en el campo guerrerense.

Hay que recordar que México tiene firmados varios tratados comerciales con otras naciones y que va por más. Y no hay que dar pie innecesariamente a acciones jurídicas malintencionadas.

Como se recordará, el programa de fertilizante subsidiado fue ideado y creado por el entonces gobernador Rubén Figueroa Alcocer con fines electorales. Era el tiempo en que el PRI perdía intención de voto de modo acelerado en las ciudades, y sólo le quedaba el voto campesino para mantenerse en el poder. Entregar fertilizante muy barato debía servir para asegurar ese voto verde.

Para el entonces gobernador era, por otro lado, un negocio redondo: con dinero del gobierno compraría el fertilizante a su empresa Fertimex y pagaría su transporte a la empresa Figuermex. Ganaban el sistema, el partido oficial y las empresas del mandatario.

Con los años, la costumbre se volvió derecho. Ahora los campesinos de Guerrero exigen el insumo, y el programa mismo ha evolucionado, se ha venido perfeccionando. Además, apoyar al campo en Guerrero implica dar impulso al sector más empobrecido de la sociedad. Es, por tanto, un acto de justicia social.

Consciente de ello, el gobernador Héctor Astudillo hizo arreglos para que los productores no tengan que pagar un centavo por él, de modo que sean los gobiernos estatal y municipales los que carguen con todos los costos del programa.

Elevarlo a rango de ley significaría que los alcaldes dejarían de emplear parte de su tiempo de gestión para buscar fuentes de financiación para el programa. Hasta donde es del conocimiento público, los ediles han tomado recursos del ramo 33 para ello, y luego han tenido que hacer malabares para comprobar y justificar el gasto.

También permitiría resolver cuestiones que no han sido consideradas en el programa. Hoy la producción agrícola del país está orientada a la exportación en la medida de lo posible, y es necesario estar en consonancia con ello. En Guerrero hay algunas experiencias exitosas –la producción de albahaca y de mango son dos ejemplos–, y es necesario multiplicarlas.

También, como se sabe, el crimen organizado ha tratado de sacar provecho de este programa y obtener el fertilizante gratuito para aplicarlo a cultivos ilícitos. Y una ley al respecto dotaría a las autoridades de mejores controles para impedirlo.