Mucho turista, poca derrama

Escrito por  Abr 01, 2018

De resultar generalizada la situación que describieron este sábado prestadores de servicios turísticos de Icacos –una de las playas certificadas con el distintivo Blue Flag como limpia–, en el sentido de que han sido muchos los visitantes en esta Semana Santa, pero escasa la derrama económica porque se trata de personas con escaso poder adquisitivo, podrá decirse que Acapulco se enfrenta a un atorón, al final de varios años de crecimiento del índice de ocupación hotelera.

Es necesario hacer una lectura cuidadosa de los indicadores turísticos. El que se refiere a la ocupación de cuartos de hotel es un dato duro e incontrovertible; una cifra que no da lugar a interpretaciones ni a equivocaciones: una habitación se ocupa o no se ocupa, punto.

Y el caso es que en los años recientes este indicador ha venido a la alza de manera consistente, lo cual sí permite especular y hasta hacer deducciones acerca de la causa de esta bonanza y del frenón que significa la situación que describen los prestadores de servicios de la playa Icacos.

Una de las lecturas que podrían hacerse al respecto es que, como lo aseguraron en su momento y por separado el Instituto de Estadística y Geografía, y la Secretaría de Hacienda, el salario experimentó una recuperación real en los primeros años del gobierno de Enrique Peña Nieto, debido a que la inflación estuvo debidamente controlada y por debajo de los porcentajes de los incrementos salariales. Pero esta situación finalizó de modo abrupto cuando el gobierno liberó los precios de los combustibles, pues entonces estos se encarecieron de golpe e impulsaron el índice de inflación hasta terminar 2017 en 6.7 por ciento, un nivel que hacía años los mexicanos no veían.

Por supuesto que esta burbuja inflacionaria tenía que repercutir en el poder adquisitivo de los salarios, y la prueba palpable es la causa de la desolación de los turisteros de Icacos: siguen viniendo los turistas, pues el golpe inflacionario no fue tal que les impida viajar en vacaciones; pero ya su dinero no compra tantas cosas como antes, ni les alcanza para dejar propinas como antes.

También el ascenso al poder del populista de derecha Donald Trump en Estados Unidos ha sido factor de inestabilidad. Siendo el líder de la economía más fuerte del mundo, cualesquiera de sus anuncios, gestos o amenazas pone todos los indicadores financieros y económicos del mundo en una montaña rusa.

Si a esto se agrega el nerviosismo que, de por sí, genera en los mercados todo cambio de gobierno –como el que está por ocurrir en México por la vía electoral–, las perspectivas económicas para el corto plazo se ven difíciles.

Como sea, dado que las finanzas públicas del estado dependen en buena medida de los ingresos que les proporciona el sector turístico de Acapulco, no es aventurado afirmar que todo Guerrero sufrirá o gozará las consecuencias, según sea el caso. n