Aguacate en la sierra

Escrito por  Mar 31, 2018

Uno de los beneficios que pueden ser atribuidos a la continua caída de los precios de la goma de opio, por el declive en la demanda en Estados Unidos debido a la irrupción del fentanilo en el mercado, es que los productores de amapola de la sierra de Guerrero se han visto obligados, por la necesidad, a buscar cultivos alternativos.

Es una tarea en la que lo deseable sería que fueran acompañados por el Estado, habida cuenta la trascendencia de este cambio de paradigma en el modus vivendi de un importante sector de la población del estado, pero han tenido que emprenderla solos debido a la consabida lentitud en la reacción de las autoridades.

No es, por supuesto, que el Estado deba intervenir de manera directa en una actividad económica –si bien tampoco es que le esté vedado hacerlo si las circunstancias así lo exigen–, porque, en general, la economía no necesita del gobierno para funcionar, pues le basta para ello la ley de la oferta y la demanda. Pero sí lo necesita para operar bien, porque la función del Estado debe ser la de modulador y facilitador de la actividad económica, y con eso debe ser suficiente.

El Estado ya probó a intervenir de manera directa en la economía cuando nada lo justificaba, y el resultado fue un desastre expresado en una crisis económica de la que la clase trabajadora aún no se repone, a pesar de que ya transcurrieron casi 40 años.

No había ninguna necesidad de que todo ello ocurriera, si el gobierno hubiera asumido su papel de regulador, vigilante estricto de que las empresas, en manos privadas, cumplieran escrupulosamente las leyes y los reglamentos.

Hoy comienzan a darse condiciones para que campesinos de la sierra se dediquen a un cultivo lícito donde lo usual ha sido el cultivo ilícito (mariguana o amapola): en la sierra de Coyuca de Catalán descubrieron que cultivar aguacate puede ser un buen negocio, y ya lo exportan a otros estados del país y al extranjero.

Pero para que el negocio del aguacate florezca y esta actividad se convierta en un motor que dinamice la economía de la llamada octava región de la entidad es necesario que el gobierno haga su parte: combatir la inseguridad y reparar los caminos, para que los productores puedan sacar sus cosechas con facilidad.

Y la seguridad pública y las carreteras son asuntos que sí  competen a las autoriades. n