De fantásticos a perdedores

Escrito por  Mar 16, 2018

La vida cambia constantemente: cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo, de tal manera que, dice el escritor y espiritualista Wayne W Dyer, lo que en la mañana era mucho en el atardecer será poco; lo que en la mañana era verdadero en la tarde será falso.

De este cambio pueden dar fe los que en un tiempo fueron llamados Los cuatro fantásticos: Evodio Velázquez Aguirre, Víctor Aguirre Alcaide, Sebastián de la Rosa Peláez y David Jiménez Rumbo, que hasta hace poco tiempo eran los amos y señores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la entidad; ellos partían y repartían.

Ahora se encuentran al margen de la toma de decisiones en el PRD, quedando al garete en los movimientos políticos relacionados con las elecciones de este año.

Ayer, finalmente, al ver frustrado su intento de ser designado pre candidato a alcalde, David Jiménez Rumbo hizo pública su renuncia al sol azteca; su resentimiento lo trasladará a quienes fueron los seleccionados por ese partido para los diferentes encargos.

Víctor Aguirre Alcaide, luego de renunciar a un cargo municipal donde lo había acomodado su amigo el alcalde, falló también en su propósito de obtener la candidatura por la alcaldía acapulqueña.

Sebastián de la Rosa Peláez, pidió licencia al Congreso local para dejar la diputación en un intento de ser candidato a la Senaduría; al poco tiempo de amenazar con salirse del partido si no le asignaban el cargo, declinó a su aspiración porque, según dijo, Ricardo Anaya había sido nombrado candidato a la Presidencia de la República por la coalición Por México al Frente, integrado por el PAN, PRD y MC.

Al final decidió emigrar a Morena.

Evodio Velázquez acarició el sueño de reelegirse como presidente municipal de Acapulco, luego intentaría obtener una candidatura para el Senado. Ni lo uno ni lo otro obtuvo, no teniendo más opción que seguir como primer edil porteño.

No es precisamente por deshacerse de los ya no fantásticos el que el PRD vaya en picada, sino que ha sido la forma de manejarlo a diferentes niveles la razón de su hundimiento, lo que lo llevó a aliarse con Acción Nacional y Movimiento Ciudadano para buscar la presidencia.

Al sol azteca no le dio ya para llevar su propio aspirante; tuvo que agarrarse de Acción Nacional para prolongar su supervivencia, convirtiéndose en satélite de blanquiazul, cediendo a Anaya la libertad de llevar la batuta de la alianza.

Rápidamente el sol azteca va declinando debido a la ambición y a las decisiones equivocadas de quienes lo han dirigido, sin que vislumbre la posibilidad de un repunte, provocando la desbandada hacia otros partidos, sobre todo a Morena. n