Imprimir esta página

La voz de la Iglesia

Escrito por  Mar 06, 2018

Replegada habitualmente y concentrada en su labor pastoral, procurando una relación bien llevada con el sector gubernamental, la Iglesia católica abandonó desde hace un buen rato su zona de confort para hacer oír su voz de protesta, a lo cual la obligó la violencia que golpea a la sociedad.

Fue monseñor Salvador Rangel Mendoza, titular de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, quien se hizo escuchar al sugerir que las autoridades dialogaran con los grupos criminales para detener el baño de sangre, además de acusar que funcionarios están metidos en el narcotráfico y que no les conviene que se acabe con este problema porque, arremetió, es un gran negocio.

A pesar de las insistentes exhortaciones a la sociedad a que denuncien los agravios del narcotráfico, el gobierno reaccionó molesto ante los señalamientos del clérigo, a quien llamó no para que declarara ante el Ministerio Público sobre sus afirmaciones, como era de esperarse, sino para pedirle que cerrara la boca, según el mismo clérigo declaró.

La relación Iglesia-autoridades se tornó ríspida y empeoró cuando, el pasado 5 de febrero, los sacerdotes Iván Añorve Jaimes y Germaín Muñiz García fueron asesinados en la carretera Taxco-Tehuilotepec, por la cual transitaban después de acudir a una fiesta a la comunidad de Juliantla, municipalidad de Taxco, crímenes que la Fiscalía General del Estado atribuyó a la delincuencia organizada con la que relacionó al segundo de ellos, hecho que enfureció a la Iglesia, que salió en defensa del religioso descartando toda posibilidad de que estuviera ligado a la delincuencia.

Si bien el Poder Ejecutivo dio la cara para rectificar lo afirmado por la Fiscalía sobre Germaín, corrigiendo la torpeza y precipitación de su titular, la Iglesia aceptó las disculpas, pero insistió en que se investigara el homicidio y se hiciera justicia.

Y en ese tenor se mantiene.

Este domingo, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, advirtió que los asesinatos de políticos afectan a toda la sociedad y demandó de las autoridades hacer lo que les corresponde para que no queden en la impunidad, en tanto el obispo Rangel Mendoza las instó a encarar el crimen con trabajos de inteligencia y no con más militares.

Entretanto, ciudadanos comunes y políticos aspirantes a ocupar puestos de elección popular siguen cayendo víctimas de las balas, lo que amenaza con enrarecer el clima electoral sin que los esfuerzos de las autoridades tengan la efectividad deseada, en medio de lo cual las voces sacerdotales siguen resonando buscando paz y justicia no sólo para la grey católica, sino para toda la sociedad. n