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Políticamente incorrectos

Escrito por  Mar 01, 2018

Si bien a partir de cierto punto las acusaciones de corrupción que se lanzan los candidatos presidenciales –de manera notoria Ricardo Anaya y José Antonio Meade– pueden generar una especie de hastío en los electores y en el público en general, de por sí hastiados de lo que conocen de la política, eso es mejor que una campaña revestida de civilidad y correción política que no le diga nada a nadie.

No es eso precisamente lo que los electores necesitan conocer de quienes pretenden gobernarlos. De seguro preferirían escuchar sus propuestas –y que éstas sean realistas y objetivas– para resolver los problemas que más preocupan a la población, a saber: la inseguridad pública, la desigual distribución del ingreso y la necesidad de igualar las oportunidades para todos.

Muy poco, por cierto, contribuye a ello la rigidez del marco legal electoral, a partir del cual el INE ha decretado un periodo de intercampañas, en el que aún a nadie queda claro qué sí y qué no es lo que puede declarar a los medios de comunicación.

Los ciudadanos quieren oír propuestas no sólo basadas en argumentación sólida, sino con posibilidades de ser efectivas al ser llevadas a la práctica, ante la violencia y la inseguridad, ante la inaplazable necesidad de mejorar el ingreso para elevar su nivel de vida, y ante la amenaza que significa para la economía mexicana el presidente de Estados Unidos.

En vez de eso, tienen que oír que los candidatos tienen manchas en sus expedientes, que quisieran poder borrar, pero no pueden.

Un espectáculo no muy constructivo, pero revelador de verdades que es preferible que estén a la vista pública a que estén escondidas.