Contradicciones

Escrito por  Feb 21, 2018

Cuando un médico tiene en sus manos los resultados de los estudios de laboratorio de su paciente y platicó ya con él sobre los síntomas que lo aquejan y llevó a cabo trabajos de exploración, cuenta ya con los suficientes elementos para presentar un diagnóstico certero sobre el padecimiento que lo aqueja y, en consecuencia, para recetar los medicamentos que le devolverán la salud.

Entonces, por qué si las autoridades conocen el número de bandas delictivas que operan en Guerrero, dónde y cómo se mueven, cómo es que no las han desmantelado.

En Guerrero operan 18 grupos de la delincuencia organizada, seis con presencia nacional y 12 de influencia estatal, declaró el secretario de Seguridad Pública del gobierno del estado, Pedro Almazán Cervantes, lo cual ratificó el comandante de la Novena Región Militar, Germán Javier Jiménez Mendoza, quien dijo que esa información es resultado de un análisis del Grupo de Coordinación Guerrero en el que participan autoridades federales y estatales, “municipales no tanto”.

Almazán Cervantes cae en contradicción cuando por un lado dice: “cualquier persona autonombra un grupo, y son básicamente pandillas locales, no son grupos delincuenciales de consideración; sin embargo, estamos llevando el seguimiento y pronto estaremos sobre ellos”, en tanto por otro externa: “quisiéramos hacer más, pero estamos en todas nuestras capacidades y compromiso con la sociedad guerrerense”.

Entonces, si estando a todas sus capacidades, como dice, no han podido con las bandas, y si se necesitan más policías y recursos ¿cómo es que pronto estarán sobre ellas?

El general Jiménez Mendoza puntualizó, por su parte, que el Ejército está en un constante análisis para ajustar sus estrategias contra la inseguridad, porque en Guerrero se aplican de modo variado…”. Aseveró, asimismo, que las estrategias no han fallado.

No se entiende, pues, por qué si no han fracasado las estrategias, ha habido raquíticos resultados en el combate a la inseguridad; tampoco se entiende cómo es que, si no han fallado, por qué constantemente las cambian, y aun así la ola de asesinatos dolosos no cesa, a extremo tal que, según estadísticas oficiales, la cifra de ellos en 2017 fue superior a la de 2016, y la de 2016 rebasó a la de 2015.

En algo habrá que conceder, sin reservas, la razón al general, al protestar:  “Hay días en los que no ocurre ningún homicidio, y de eso no hablan los medios de comunicación”, puesto que, habrá que agregar, el hecho de que en 24 horas no ocurran hechos sangrientos sí que es una auténtica noticia, digna de destacarse. n