Opacidad

Escrito por  Feb 17, 2018

A no ser por la información que a cuentagotas vierte de vez en cuando el diputado Ricardo Mejía Berdeja, el seguimiento a la auditoría que al ejercicio de 2016 hizo la Auditoría Superior del Estado (ASE) a la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama) transcurriría en la oscuridad.

No se sabe aún a ciencia cierta cuál era el objetivo de los legisladores Mejía Berdeja, de MC; Mauricio Legarreta, del PVEM, y Samuel Reséndiz Peñaloza, del PRI, cuando el pasado 2 de octubre dieron a conocer los resultados que en su primera fase produjo la auditoría a la paramunicipal, en la que se descubrieron irregularidades equivalentes a 194.5 millones de pesos.

Diputados perredistas alegaron el día 3 del mismo mes que los legisladores denunciantes desataron una guerra sucia contra el alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre.

Ellos, los aludidos, negaron que se tratara de un asunto político; afirmaron que era parte de una agenda técnica y presupuestaria; no obstante, abandonaron el caso, excepto Mejía Berdeja, quien sigue picando piedra manejando el tema como aspirante a la presidencia municipal de Acapulco.

Ahora, en declaraciones hechas este jueves en Acapulco, Mejía Berdeja aventuró que Capama sólo comprobó entre 20 y 25 millones de los 194.5 faltantes en la inspección de la ASEG.

Ello implica, apuntó, que se tendrá que resarcir el daño patrimonial y tendrá que fincarse las responsabilidades penales y administrativas correspondientes, sentencia que, más bien, tendría que dictaminarla la Comisión de Vigilancia del Congreso o la ASEG, pero ni una ni otra asoman la cara para dar a conocer el curso de la investigación.

Otros que se han atrincherado en el muro del silencio son los legisladores Erika Alcaraz, Ociel Hugar García Trujillo, Yuridia Melchor, Silvia Romero, Ernesto González y Jonathan Ensaldo Muñoz, así como los diputados independientes Fredy Guevara y J. Jesús Martínez, quienes en su momento saltaron al ring para contratacar a sus colegas denunciantes afirmando que la información que proporcionaron era falsa. Algunos de ellos, incluso, ya pidieron permiso para buscar otra posición política, en tanto el entonces director de la Capama, Javier Chona Gutiérrez, se puso a salvo renunciando al cargo.

Político o técnico, se está prolongando el caso en medio de la opacidad, mientras decenas de colonias de Acapulco carecen de agua, que no les llega, según excusa oficial, porque las líneas de conducción se encuentran muy deterioradas, y no se cambian, aducen, por falta de recursos económicos. n