El salario mínimo mexicano

Escrito por  Feb 11, 2018

El mito genial del salario mínimo suficiente ya existía cuando el entonces secretario de Hacienda de Carlos Salinas de Gortari, Pedro Aspe Armella, tuvo el descaro de afrmar que en México “la pobreza es un mito genial”.

México es el único país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que mantuvo la tesis de que los salarios son inflacionarios, razón por la cual había que mantenerlos deprimidos siempre; primero, para abatir la inflación –que en los gobiernos de José López Portillo, Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo se disparó hasta los tres dígitos–, y luego para mantener bajo control ese crucial indicador económico.

Esa idea, de que el factor salarial impulsa al alza los precios, fue demostrada falsa en todos los países de la OCDE, que lograron niveles inflacionarios de un dígito mientras aumentaban los salarios a niveles decorosos.

La falsa tesis acabó por estrellarse con la realidad a la llegada de Donald Trump al poder en Estados Unidos y con la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Porque entre las múltiples objeciones que ha puesto el magnate delirante a ese acuerdo está la altísima, pero indebida, competitividad de la mano de obra mexicana, basada en salarios muy por debajo de los que se pagan en los otros dos países del pacto.

No hay manera de negar el hecho de que se trata de un mito genial, pues todo mundo lo ve –excepto, de seguro, Aspe Armella–; tanto que hasta el primer ministro de Canadá –el tercer país del tratado–, Justin Trudeau, también ha mencionado la necesidad de aumentar los salarios en nuestro país, de modo que ahora el gobiermo mexicano y sus auxiliares del cuarto de junto, los empresarios, no tienen mucho margen de maniobra para seguir negándose a aflojar el estricto control que han ejercido sobre este factor de la economía durante décadas, si bien es previsible que propondrán hacerlo de manera escalonada, que permita que el aparato productivo pueda asimilarlos sin ser forzado en demasía.

Ahora que, por otro lado, si la preocupación de quienes dirigen este país es que la iguala salarial reste atractivo a México como destino de inversiones, habría que considerar que los trabajadores mexicanos tienen reconocimiento internacional como responsables, formales y cumplidos, tanto que, de hecho, esas características constituyen el valor agregado que no ofrecen, por ejemplo, los trabajadores estadunidenses, razón por la cual los compatriotas son muy requeridos en los campos agrícolas de allende la frontera norte. Como quiera que sea, el aumento generalizado a los salarios es imperioso e impostergable. n