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Chilpancingo, otra vez

Escrito por  Feb 02, 2018

El ambiente político ha alcanzado tan altos niveles de calentamiento en Chilpancingo a raíz de las pretensiones del alcalde con permiso Marco Antonio Leyva Mena, que de plano el gobernador, Héctor Astudillo Flores, tuvo que salir al paso para responsabilizarlo del quebranto económico de la administración municipal.

El jefe del Ejecutivo estatal expresó que Leyva Mena deberá responder de la situación financiera ante la Auditoría General del Estado (AGE) y la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que, aseguró, interviene ya.

Llama la atención que, si está tan mal financieramente la alcaldía capitalina, sea hasta ahora que está interviniendo la ASF.

No puede responsabilizarse al jefe del Ejecutivo del estado de no intervenir oportunamente para corregir el estado desastroso en el que, acusan, se encuentra el ayuntamiento capitalino, porque no le corresponde hacerlo, mas no puede decirse lo mismo de la ASF ni de la AGE, organismo dependiente del Congreso local, responsable de la fiscalización de los recursos públicos de los ayuntamientos.

Es bien sabido que los ayuntamientos hacen llegar al Congreso estatal sus cuentas públicas correspondientes cuando menos cuatro veces al año, por lo que detecta si hay irregularidades y con base en ello les envía las observaciones pertinentes que los municipios deberán solventar oportunamente, pues de no hacerlo la AGE llega a proceder incluso penalmente.

No obstante, en los dos años de ejercicio que tuvo Leyva Mena nunca se supo que no haya enviado sus cuentas públicas, ni que le hayan enviado observaciones para que las justificara ni que tampoco lo haya hecho, lo que permite concluir que todo en el ayuntamiento capitalino marchaba sin novedad, empero, ahora salen con que las finanzas son un caos.

Fue público y notorio, sí, que el munícipe no pudo resolver el problema de la basura, que inundaba la capital, como también lo fue que no hizo lo suficiente para frenar la violencia y la inseguridad, factura que le cobraban los empresarios y ahora que el alcalde pretende regresar, lo vuelven a hacer, pero no se habló de quebranto financiero.

Afirman ahora que Leyva Mena solicitó permiso para dejar el cargo a efecto de evitar que en el Congreso se turnara al pleno la solicitud de revocación de mandato.

Ya lejos del poder el alcalde, todo mundo estaba tranquilo y había quienes habían alcanzado la felicidad; nadie mencionaba problemas que haya dejado el edil, más ahora que se propone regresar, resulta que las finanzas son un desastre, problema que no surgió de la noche a la mañana, pero que están dispuestos a cobrarle hoy por no someterse, dejando traslucir el caso la lucha de poder y el juego de intereses, en lo que hace su aparición la complicidad, la impunidad y el ajuste de cuentas.