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Absurdos

Escrito por  Ene 28, 2018

Si, como parecen sugerir los indicios, la declaración que hizo el jueves, “a título personal”, el secretario de Turismo federal, Enrique de la Madrid Cordero, a favor de la despenalización de la mariguana en algunos destinos turísticos del país, es una especie de sondeo del gobierno federal para pulsar la reacción de diversos sectores de la sociedad, nos encontramos ante el preludio del segundo gran paso del gobierno de la República en su apertura ante la legalización de algunas drogas.

El primer paso fue la despenalización del consumo de la cannabis para usos medicinales, cuyo anuncio generó muchas expectativas, pero que acabó siendo, merced a la conservadora reglamentación que elaboró la Cofepris al respecto, un galimatías legaloide que le ha venido a complicar las cosas en este tema a los pacientes que necesitan la sustancia, casi tanto como antes de la reforma.

No hay elementos nuevos que poner a consideración del público, y, como casi siempre ocurre en los debates, todas las partes tienen algo de razón y de verdad.

Probado está que la mariguana no afecta la salud tanto como el tabaco o el alcohol; nadie ha muerto por consumir la cannabis de modo excesivo o consuetudinario, lo cual sí ocurre con las otras dos sustancias.

Pero su despenalización por sí sola no disminuirá la violencia que campea sobre el país, porque el crimen organizado ha diversificado sus intereses; ahora se dedica a la extorsión, al lavado de dinero, al secuestro, a la trata de personas, al trasiego de armas y un largo etcétera, actividades que continuarían aún con la yerba legalizada. Por otro lado, su despenalización en Estados Unidos ha resultado en una paradoja: se ha generado una economía alrededor de la cannabis, negocio floreciente que está aportando a las finanzas públicas del vecino país del norte por la vía de los impuestos, y ha resultado un negocio tan exitoso que ciudadanos emprendedores están buscando al margen de la ley el modo de exportar los excedentes a México.

Asi tenemos que México sigue poniento los detenidos y los muertos, en un tremendo baño de sangre de una absurda guerra contra las drogas, mientras el principal mercado de éstas es legal, y ahora las fuerzas de seguridad mexicanas tienen que combatir no sólo las que aquí se producen y consumen, sino también las que vienen de esa vecindad. Eso sin contar que los pacientes que deseen obtener cannabis para algún tratamiento médico tienen que importarla, porque el reglamento de Cofepris prohibe la venta de mariguana en México.

Todo un absurdo.