Alerta de género, una utopía

Escrito por  Ene 27, 2018

No falta razón al secretario general de Gobierno, Florencio Salazar Adame, cuando advierte que los feminicidios no se erradicarán, pues los mismos se remontan seguramente al principio de la historia. Por consiguiente, se trata de abatir la comisión del delito hasta un porcentaje tolerable mediante medidas que no han ido más allá del palabrerío con el que se pretende acallar el clamor femenil de seguridad.

Sería salirse de la realidad o habría que ser muy ingenuo para concebir la idea de que con una declaración de alerta de género ya no habría asesinatos de mujeres.

En principio, el gobierno estatal solicitó la declaración correspondiente al no poder contener las presiones de los grupos feministas que exigían esa protección; luego, el 21 de junio de 2017, la Secretaría de Gobernación emitió la declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres para los municipios de Acapulco, Ayutla, Chilpancingo, Coyuca de Catalán, Iguala, Zihuatanejo, Ometepec y Tlapa, que concentran la mayor cantidad de casos de violencia de género documentados.

No obstante, la dependencia no puso en marcha al mismo tiempo el conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida o la existencia de un agravio comparado que impida el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres, en un territorio determinado (municipio o entidad federativa).

El gobierno del estado puso en funcionamiento el 5 de diciembre pasado un cuerpo especial de policía que supuestamente atenderá asuntos vinculados con la violencia de género y que funcionaría a partir de ese día en los ocho municipios donde hubo la declaración de alerta de este tipo.

Sin embargo, nunca más se supo de la operación de ese cuerpo policiaco, y los crímenes contra mujeres han seguido perpetrándose.

El pasado 11 de noviembre, integrantes de la Red de Incidencia para el Seguimiento y Evaluación de la Alerta de Violencia de Género en Acapulco exigieron al alcalde Evodio Velázquez Aguirre cumplir el compromiso de presentar el Programa Emergente Municipal para la Atención de la Declaratoria de Alerta de Género el 25 de noviembre siguiente, y etiquetar recursos para este, lo cual no ocurrió.

Así la situación, la declaración de la alerta de género no fue más que una salida de los gobiernos estatal y federal para mitigar la irritación del sector femenil, que sigue tan vulnerable y desprotegido como siempre.

Por otro lado, la referida fue una medida discriminatoria, pues si bien debería proteger a las mujeres de ocho municipios, a las de los otros 73 las dejaría desamparadas, expuestas al peligro cotidiano, como ocurrió en Taxco, municipio no incluido en la alerta, donde, este lunes 22, la nutrióloga Magdalena Aguilar Romero fue hallada descuartizada.

En las mismas andaría Chilapa, discriminado también con la decisión oficial, uno de los municipios más violentos de la entidad, donde en noviembre pasado, Diana Paulina, una niña de 13 años, permaneció desaparecida durante 10 días, para luego aparecer atacada sexualmente, torturada y estrangulada.

Al final de cuentas, incluidas o no en la alerta de género, las mujeres están igualmente expuestas a los mismos riesgos porque el gobierno, lejos de protegerlas, se inclina por la simulación. n