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La paz no alcanzada

Escrito por  Ene 26, 2018

Mientras José Antonio Meade Kuribreña, pre candidato de la alianza Todos por México a la Presidencia de la República, integrada por el PRI, PVEM y Panal, dio a conocer sus propuestas en materia de seguridad, Ricardo Anaya Cortés, pre candidato presidencial por México al Frente, también abordó el tema en Acapulco, el cual resulta inevitable, asegurando que “vamos a recuperar la paz en el estado de Guerrero y vamos a volver a vivir en paz en Acapulco”.

Lo increíble del asunto es que también el presidente de México, Enrique Peña Nieto, prometió lo mismo en su campaña y lejos de acabar con la violencia, ésta se ha incrementado, según las estadísticas manejadas por organismos especializados.

El caso es que Meade no presenta un programa convincente en tanto Anaya ni propuesta planteó en su visita, concretándose a manejar pura retórica.

Meade propone un plan de cinco puntos: 1.- Confiscar las armas y el dinero a los criminales. 2.- Capacitar a las fuerzas policiacas. 3.- Homologar las penas a nivel nacional. 4.- Prevención del delito. 5.- Sistema de identificación de delincuentes y de los elementos con los que delinque.

Anaya Cortés, por su parte, se fue por el palabrerío simplemente. Haciendo uso de sus dotes de orador y de manejo de escenario, el controvertido y polémico pre candidato citó una frase atribuida al físico Albert Einstein, en el sentido de que “sólo los locos hacen las mismas cosas siempre y esperan resultados diferentes”, entendiéndose de dos maneras: el actual gobierno, que sería el loco, ha hecho lo mismo durante cinco años obteniendo los mismos resultados; o bien, la otra, en cuanto a que él como presidente no aplicaría los mismos procedimientos que el actual precisamente porque no se han visto resultados, pero en ningún momento mencionó cómo le haría.

Abundó: “Guerrero es el estado de toda la República Mexicana donde más violencia hay, y esa realidad tiene que cambiar, porque la violencia ha provocado una caída en el turismo, ha provocado muchísimo dolor, mucho sufrimiento, falta de oportunidades. Queremos cambiar las cosas para Guerrero”. Más nunca dijo cómo lo logrará, que era lo más importante porque el señor no está descubriendo el hilo negro. Mencionó algo que todo mundo no sólo sabe, sino lo vive, lo sufre.

Más palabras: México tiene una deuda histórica con Guerrero “y nosotros la vamos a saldar”.

¿A quién le creerán los guerrerenses?