Azaroso primer año

Escrito por  Ene 21, 2018

Este sábado, el magnate Donald Trump cumplió su primer año en la presidencia de Estados Unidos, contra la mayoría de los pronósticos que sus críticos basaron más en la esperanza en un mundo mejor que en hechos objetivos.

Este es, como todo lo que tiene que ver con el empresario, un primer cumpleaños borrascoso, pero no tan desastrozo como previeron muchos observadores y comentaristas que hace un año trataron de ser objetivos.

Por ejemplo, el dólar, que hace un año –ante su inimente toma del poder– superaba los 20 pesos de cotización, este sábado estuvo en 18.50 pesos; el muro fronterizo no ha sido construido y ni siqueira comenzado, los dreamers no han sido expulsados, no ha habido repatriaciones masivas (de hecho, el número de deportados es menor que en la era Obama), ni se ha acabado el Tratado de Libre Comercio.

De sus grandes promesas de campaña, el magnate ha podido cumplir a cabalidad sólo una: la reforma tributaria, que obedece a los intereses del capital financiero, la fuerza tras bambalinas que lo llevó al poder.

Esta reforma de gran calado le ha granjeado al presidente de Estados Unidos sonrisas en el sector financiero de su país, satisfacción que se ve reflejada en las ganancias de los índices financieros de su bolsa de valores, los cuales en general han ido a la alza, al igual que el empleo y, en general, la economía, lo cual, por cierto, sólo muestra cuánto complace a los barones del dinero las iniciativas del magnate, y no precisamente la salud de la economía.

Más allá de ello es válido decir que este hombre atrabiliario no puede sacar adelante todos sus planes. La razón es sencilla: en el vecino país los contrapesos existen en realidad, tienen vida propia y son robustos, algo de lo que carecen los antipoderes mexicanos, sometidos aún a la voluntad del presidente de la República, si bien cada vez en menor medida.

Hace unos días, el servicio de radiodifusión internacional de Alemania, la Deutsche Welle, reveló que el capital financiero, el mismo que llevó al mundo a la crisis financiera en 2008, decidió esta vez participar en la elección estadunidense apostando por el candidato que mejor podría encarnar sus ideas, sus aspiraciones y sus recetas: Donald Trump, lo cual significó hacerse cargo de su campaña, por medio de Steve Bannon y Kellyanne Conway, apoyados en planteamientos matemáticos que sólo unos cuantos dominan, para hacerle ganar precisamente en los sitios en que ganar haría la diferencia en el resultado final.

De cualquier manera, el mundo sobrevivió al primer año de gobierno de Trump en Estados Unidos, y aunque muchos demócratas del planeta apremian a someterlo ya a un proceso de destitución, algo como tal cosa no se ve en el horizonte, lo cual significa que probablemente seguirá en el cargo por lo que le resta del periodo. Y, quién sabe, tal vez hasta se relija. n