Media Luna, a punto de la explosión

Escrito por  Ene 18, 2018

Con el anuncio de que la minera Media Luna, ubicada en Cocula, reiniciará actividades, la tensión y el riesgo de violencia alcanzan su punto más alto, pues en el transcurso del conflicto que tiene paralizada a la empresa, la división entre trabajadores paristas y los que se han declarado en contra del movimiento derivado de la pretensión de cambiar de sindicato, ha venido acentuándose.

Como lo ha venido informando La Jornada Guerrero de manera puntual, un grupo de trabajadores paralizó actividades desde principios de noviembre pasado, inconformes porque el sindicato cetemista al cual están afiliados representa a transportistas no a mineros, por lo que demandan su cambio a otro sindicato “que vaya acorde con sus intereses”, escogiendo para ello al que dirige Napoleón Gómez Urrutia.

El hecho dividió a los trabajadores; los que han estado en desacuerdo con el paro y la determinación del cambio sindical, han impulsado la idea de reanudar labores.

Con el respaldo de la empresa, la disidencia se ha fortalecido y ha adquirido tal fuerza que, conjuntamente con la minera, se proponen reanudar labores sin que legalmente se haya resuelto la demanda del cambio, el cual han venido torpedeando no sólo los que no lo apoyan, sino también la firma minera y el sindicato cetemista al cual aún están afiliados unos y otros.

Si bien la Junta de Conciliación federal dio entrada a la demanda de los paristas y el gobierno estatal ha tenido acercamiento con los mismos, ni la participación de ambas entidades ni la de la empresa han sido lo suficientemente decisivo para dar solución al conflicto que deje satisfechos a las partes involucradas y permita, en consecuencia, la reanudación de las actividades.

La tibieza gubernamental ha dado margen a la prolongación de la paralización de las actividades y a la confrontación de paristas y no paristas, que han sostenido fricciones muy cercanas al enfrentamiento físico.

Si en un momento la minera advirtió con cerrar y dejar al garete a todos los trabajadores, por otro lado se ha apoyado en los disidentes para preparar la reanudación de labores, lo que los paristas no están dispuestos a permitir.

En ese punto se encuentra el problema, para cuya solución los paristas no han aceptado la propuesta empresarial en el sentido de que continúe en la Junta de Conciliación el juicio por el cambio sindical, pero al mismo tiempo que se trabaje normalmente, asegurando que respetará el resultado del proceso.

La falta de acuerdos y las fricciones entre las partes tiene convertido el pleito en un polvorín en el que de un momento a otro podría surgir la chispa que lo haga explotar, lo que de suceder ahora sí el gobierno, sobre todo el estatal, acudiría presuroso a remover los escombros al no haber puesto el suficiente interés en contribuir a evitar el estallido. n