Inseguridad, la bandera

Escrito por  Ene 15, 2018

En su búsqueda de algún partido que se interese en postularlo como candidato a presidente municipal de Acapulco, Rubén Figueroa Smutny está siendo insistente en que el tema principal que ve como aspirante es el de la inseguridad.

Una y otra vez ha asegurado que tiene propuestas claras de cómo atacar “los altísimos niveles de inseguridad y delincuencia”.

Es un hecho que la violencia y la inseguridad será la bandera que enarbolen los candidatos a alcalde de Acapulco, porque saben que es lo que más agobia a los acapulqueños.

Ahí está también el diputado local Ricardo Mejía Berdeja, quien en su condición de virtual candidato a la presidencia municipal, maneja ya, igual que Figueroa Smutny, el tema de la inseguridad como estandarte de lucha.

No está mal, porque es uno de los males que mantienen en zozobra a la población y permanece en espera de que alguien lo resuelva ya. Y los políticos lo saben.

Sería importante, por lo mismo, que Figueroa Smutny, Mejía Berdeja y demás, no sólo manejen palabrería, sino que planteen con claridad cómo piensan extraer el cáncer para que la gente palpe si saben de lo que están hablando, para que después no vayan a salir con que “no me imaginé que la delincuencia tuviera tal magnitud” o que se concreten a declarar “estoy haciendo lo que me corresponde”, cuando lo que le corresponde al municipio es la tarea de la prevención del delito y cuando al no haber prevención la delincuencia flagela a placer a la sociedad.

Habría que preguntarles si ya saben con qué nivel de corporación contarán para cumplir su encomienda; si ya están enterados de que la Policía Municipal no cuenta con suficientes efectivos y que muchos de ellos no se ajustan a los requerimientos que la Federación ha establecido para que se mantengan en la corporación, es decir que ni son confiables, ni disponen de la preparación, ni la capacitación adecuadas para un eficiente desempeño.

Bueno sería que los aspirantes dijeran si tienen conocimiento de que los municipales cuentan con una especie de sindicato capaz de paralizar la corporación y declararse en paro por tiempo indefinido –como le hicieron a Luis Walton Aburto cuando era alcalde–, desde el momento en que la autoridad tome disposiciones que no convengan a sus intereses.

¿Lo sabrán? Deberían preguntar e informarse para que después no se dediquen a lloriquear al no poder cumplir sus compromisos de campaña, como sucede hoy en día con las actuales autoridades. n