Alerta y estrategia

Escrito por  Ene 11, 2018

La renovación de la alerta de viaje del gobierno de Estados Unidos obliga a plantear interrrogantes de no muy fácil respuesta sobre la efectividad de las estrategias de combate a la criminalidad en México.

A no dudar, hay cambios relevantes en la alerta de viaje que el Departamento de Estado del vecino país ha actualizado para poner al tanto a sus ciudadanos –pero particularmente a los empleados de su gobierno– acerca de los riesgos de viajar a otros países, México entre ellos. El primero de ellos es que las alertas ya no son eso, sino “información para viajeros”.

Y por lo que respecta a nuestro país, es de hacer notar la siguiente aclaración en el documento: “millones de ciudadanos estadunidenses visitan México SIN INCIDENTES, todos los años, para estudiar, como turistas o para realizar negocios, incluyendo a cientos de miles que cruzan la frontera todos los días”.

Luego reconoce que “el gobierno de México dedica importantes recursos para proteger a los visitantes a sus principales destinos turísticos”. Advierte también que “no hay indicios de que las organizaciones criminales tengan como objetivos a los ciudadanos estadunidenses con base en su nacionalidad”.

Son precisiones necesarias que ayudan a perfilar una percepción más correcta de la realidad de nuestro país.

Cabo San Lucas, San José del Cabo y La Paz, así como Cancún, Cozumel, Playa del Carmen, la Riviera Maya y Tulum, quedan fuera de esta alerta.

Pero, por lo que toca a Acapulco, la alerta fue renovada con una advertencia en términos duros: aquí “los ciudadanos estadunidenses podrían ser víctimas de crímenes violentos, como homicidios, secuestros y robos”. Al puerto le fue mal y quién sabe si pudo irle peor.

Como sea, de Estados Unidos provienen 60 por ciento de los visitantes extranjeros al país, por lo cual la advertencia es para ser tomada muy en serio.

Sin embargo, lo que se percibe en el trasfondo de estos cambios es que en México el combate al crimen y a los grupos criminales se hace dando palos de ciego. ¿Por qué ahora unos destinos que estaban catalogados como peligrosos ya no lo están? ¿Qué política aplicó en ellos el gobierno federal, diferente de la que aplica en Acapulco? Nadie podría responder bien esta pregunta, porque nadie sabe por qué en unos lugares la estrategia funciona y en otros no.

La hipótesis más acertada es aquella que plantea que las estrategias del gobierno no le hacen mella a los delincuentes, y si en algunos sitios disminuye el nivel de criminalidad es simplemente porque ellos no tienen actividad, porque en su dinámica particular hay momentos de relativa calma y tranquilidad, momentos en que no hay enemigos a la vista o no es necesario asesinarlos, pero nada que ver con la estrategia del gobierno. ne