¿Sólo los políticos están en peligro?

Escrito por  Ene 03, 2018

En un ambiente en el que se festeja oficialmente con estruendo el hecho de que en 24 horas no se haya cometido un asesinato, autoridades y actores políticos se muestran preocupados y temerosos por el nivel que ha alcanzado la violencia, que en las más recientes horas segó en la Costa Grande la vida del alcalde de Petatlán, Arturo Gómez Pérez, y la de Alfredo Serna Nogueda, aspirante a presidente municipal de Atoyac.

Los hechos seguramente no sorprenden al mundo oficial, pues ayer mismo el gobernador Héctor Astudillo Flores recordó que en una reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) ya había advertido que podría haber hechos de violencia.

En consecuencia, el jefe del Ejecutivo estatal consideró prudente que los actores políticos se restrinjan a hacer proselitismo sólo dentro de los márgenes que señala la ley para evitar riesgos.

Por su parte, el dirigente estatal del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Ricardo Barrientos Ríos, apremió a los gobiernos federal, estatal y municipales, a diseñar estrategias para garantizar la seguridad de los aspirantes a candidaturas a cargos de elección popular.

Como una manera de justificar la imposibilidad de impedir los asesinatos, se ha comentado ya en más de una ocasión que, si bien gran cantidad de soldados, marinos, policías federales, estatales y municipales vigilan las ciudades, los agresores cuentan con la ventaja de la sorpresa al saber en qué momento atacarán y a qué persona.

Eso equivale a admitir que no hay modo de evitar que una persona, de cualquier estatus, sea asesinada, si es que ya fue seleccionada para este efecto.

Por su parte, Dámaso Pérez Organes, alcalde de Atoyac, declaró haberse reunido con mandos de seguridad en esa región, para definir medidas tendentes a garantizar la integridad física de los candidatos.

Interesante será saber si el dirigente perredista estatal y el alcalde atoyaquense son escuchados, qué estrategias aplicarán para proteger la vida de los aspirantes para que así mismo se hagan extensivas a todos los guerrerenses, pues visto está que ninguno está a salvo de ser alcanzado por la violencia. n