Saña de Anaya contra Meade

Escrito por  Dic 30, 2017

El precandidato del PRI-Verde-Panal a la Presidencia de la República, José Antonio Meade Kuribreña, escupió al cielo al afirmar en Guadalajara, Jalisco, que cuatro de los cinco estados más violentos son gobernados por la oposición, mientras que las entidades donde menos ejecuciones se cometen son gobernadas por el tricolor.

Prácticamente en automático, el salivazo le azotó el rostro cuando en Naucalpan, estado de México, Ricardo Anaya, precandidato de Por México Al Frente, le respondió: el estado con más homicidios en términos absolutos es Guerrero y es gobernado por el PRI; el estado con más secuestros en todo México, es Zacatecas, también gobernado por el PRI; el estado de México, que gobierna el PRI, hoy es el primer lugar en robo de vehículos con violencia, extorsión y feminicidios.

Contundente, no dio tregua: a partir de 2014, año en que el gobierno federal anunció en Palacio Nacional la nueva estrategia de seguridad, la violencia en México aumentó 44 por ciento; desde que presentaron su nueva estrategia, la violencia aumentó en 30 de los 32 estados de la República Mexicana; México lleva cinco años gobernado por el PRI; los resultados están a la vista: 2017 es el año más violentos de los últimos tiempos.

Y es que, si fuera un poco cauteloso, Meade Kuribreña no debería apoyarse en temas como la inseguridad y la violencia para alardear de eficiencia priísta, porque han constituido el gran fracaso del actual régimen federal y, con toda seguridad, como ya comenzó a suceder, será una falla que manejarán los candidatos opositores para apalear al aspirante priísta.

Como estrategia tal vez, el gobierno federal ha arreciado los reclamos y acusaciones contra los gobiernos estatales y municipales, en el sentido de que no han asumido su responsabilidad en el combate a la violencia, y que los militares y los policías federales han tenido que hacer la chamba de aquellos.

Si el triunfo en la elección de 2018 dependiera cabalmente del manejo de la palabra, sin duda alguna Anaya batiría a Meade, en este caso; más aun si se trata de abordar temas en los que cojea el gobierno federal, como son los casos de la inseguridad, la violencia y la injusticia.

Guerrero no sabe de puntos medios; se va a los extremos; en materia de inseguridad y violencia, no es la excepción, figura entre los punteros; cuando recorran los precandidatos la entidad, será punto de debate inevitable, y es de esperarse que ni el priísta pueda justificar el fracaso del actual gobierno del que hasta hace semanas fue parte, ni que sus adversarios tengan piedad de él al contar con material suficiente para tundirlo, como Anaya lo hizo.

Si la contienda fuera entre Anaya y Meade, el priísta, lo mismo que el gobierno federal, debería empezar a preocuparse, si es que no está preocupado ya. n