Conflictos mineros: trato discriminatorio

Escrito por  Dic 23, 2017

Muy movidos andan algunos funcionarios estatales para buscar un arreglo entre trabajadores y la minera Media Luna, ubicada en Cocula, argumentando interés por que no se pierdan fuentes de empleo, ni se corra el riesgo de que la empresa cierre y se vaya de la entidad.

Tal actitud contrasta notoriamente con la que han asumido en el caso de la minera localizada en Taxco, propiedad de Grupo México, caso que, no obstante haber cumplido ya 10 años en huelga, han abandonado a su suerte a pesar de la indiferencia de la patronal y la amenaza de cerrar la mina, acción que dejaría en la calle a cientos de trabajadores.

Para nadie pasó inadvertida la indiferencia del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa para con el conflicto laboral taxqueño, en lo que lo ha secundado su sucesor, el actual presidente, Enrique Peña Nieto, lo mismo que las administraciones estatales, incluida la actual, que si bien se desvive en el asunto de Media Luna, ni regresa a ver a la minera de Grupo México.

Partiendo de ahí, el dirigente de la Sección 17 del Sindicato Nacional de Mineros, Roberto Hernández Mojica, reclama que “si al gobierno estatal le interesa demasiado que la minera Media Luna no se vaya de Guerrero, por la generación de empleos, entonces que también intervenga para resolver una huelga que lleva 10 años”.

El dirigente reprocha que en el caso de Media Luna, funcionarios han mostrado su interés en participar en la solución del problema, yendo –por ejemplo– hasta la mina para mediar en un intento de llegar a un arreglo, en tanto a los mineros taxqueños sólo les han dado evasivas, y se han negado a dialogar con los huelguistas.

En el problema de la huelga, autoridades estatales se han parapetado en el argumento de que se trata de un caso federal y que compete a la Federación solucionarlo, en tanto en el de Media Luna, no obstante también ser federal, no han tenido empacho en participar.

Los dos movimientos corresponden a la jurisdicción federal; los dos están apegados a procedimientos legales, pero la autoridad local les concede un trato discriminatorio con marcada preferencia a uno de ellos.

La violencia se cierne en el asunto de Media Luna; parece entonces que los funcionarios estatales no sólo buscan salvar las fuentes de ingresos, sino evitar también el posible derramamiento de sangre, lo que no está mal, pero lo que no está bien es que, en cambio, no les importe que los mineros de Taxco no sólo se hayan quedado sin ingresos económicos desde hace 10 años, sino que estén muriendo de hambre inexorablemente arrastrando en su tragedia a sus familias. n