El PRI y Peña Nieto, centrales en la transición

Escrito por  Ginés Sánchez Jul 04, 2018

Desde la aceptación de los diputados de partido, en los años 60, pasando por la reforma política de Reyes Heroles en 1977, y las primeras gubernaturas ganadas por la oposición en el salinato, hasta las grandes reformas electorales de 1996, con el posterior anuncio, el año 2000, en cadena nacional, por parte de Ernesto Zedillo para aceptar la derrota, hasta ese momento impensable del PRI en la presidencia de la República por parte del PAN, e igualmente hasta la forma elegante y caballerosa del PRI de aceptar la derrota del domingo pasado por parte de su candidato José Antonio Meade, su equipo y el presidente, propinada de forma contundente por López Obrador y su movimiento Morena, sin duda alguna hacen que el tricolor, a regañadientes y paso a pasito, haya sido un actor toral en el tortuoso proceso de transición democrática en Mexico, que, sin embargo, y he aquí la gran virtud: se ha conducido siempre por la via institucional; "diablos y tigres" demostraron su furia, pero en familia, votando en las urnas, cosa que, creánlo, en no pocos casos en otras latitudes se hace por la dolorosísima vía de las armas. Andrés Manuel López Obrador (cuyo lejano origen es priísta) y dicho partido político han sido claves en todo ese proceso vivido en los últimos 20 años.

La visión de Estado de algunos priístas y miembros de la izquierda era (y es) la de conducir a México a una normalidad democrática con transición de terciopelo, al estilo de la España posfranquista.

El reverso de la moneda, lamentablemente, ha sido el PAN, incluso AMLO lo expresó así en su primer discurso ya como ganador de la contienda presidencial: el trato y la conducta del gobierno encabezado por Peña Nieto ha sido el opuesto al de las dos administraciones panistas, en las cuales, por cierto, México perdió su divisa más valiosa en décadas que era su paz social, y por si fuera poco, ensanchándose aún más las desigualdades, creciendo exponencialmente la corrupción y la ingobernabilidad, y con un prácticamente nulo crecimiento económico.

El PAN instrumentó un fraude electoral en el 2006, y echó a perder un sistema electoral que tardó muchísimos años en formarse y que funcionaba de manera ejemplar; Fox y Calderón truncaron la transición en sus 12 años, y, paradójicamente, Enrique Peña Nieto se irá por la puerta grande en ese sentido, un presidente con la vision de Estado suficiente como para haber conducido al país a buen puerto, enmedio de la madre de todas las elecciones en nuestra historia.

Los ideales democráticos de Madero han sido, créase o no, sólo honrados por el PRI y la izquierda, y Andrés Manuel lo tiene entre sus tres grandes modelos a seguir, lo cual es un gran augurio.

México ha dado un paso enorme rumbo a una cultura democrática en toda la extensión de la palabra, aunque tristemente se perdieron 12 años (2000 a 2012), nunca es tarde, y también los electores dieron una lección de civismo y sabiduría a sí mismos y a la clase política mexicana, que dejará una huella indeleble y mejorará en adelante los estilos de hacer política, y haciendo ver menos lejana la consolidación democrática en nuestro país.

¡Viva la dignidad del pueblo!

¡Viva Andrés Manuel López Obrador!

¡Viva el sufrido, pero invencible México! n