Ahora a reconstruir el país y la CDMX

Escrito por  Esthela Damián Peralta Jul 03, 2018

Con una participación ciudadana histórica a nivel nacional y en la Ciudad de México, el candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, y la aspirante  a la jefatura de gobierno de la coalición Juntos Haremos Historia, Claudia Sheinbaum, arrasaron, como se esperaba, en las elecciones del pasado domingo 1 de julio.

En el Zócalo capitalino, miles de personas se congregaron para celebrar una victoria que representa la oportunidad de reconstruir el país y la Ciudad de México.

En su discurso, Andrés Manuel López Obrador celebró que una mayoría importante de ciudadanos decidiera iniciar la cuarta transformación de la vida pública de México.

Agradeció a todos lo que votaron por nosotros y le brindaron su confianza para encabezar este proceso de cambio verdadero. Asimismo, expresó su respeto a quienes votaron por otros candidatos y partidos.

Llamó a todos los mexicanos a la reconciliación y a poner por encima de los intereses personales, por legítimos que sean, el interés general. Dijo que el nuevo proyecto de nación buscará establecer una auténtica democracia y descartó construir una dictadura abierta ni encubierta. Anunció que los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal establecido.

De igual manera, adelantó que habrá libertad empresarial; libertad de expresión, de asociación y de creencias; se garantizarán todas las libertades individuales y sociales, así como los derechos ciudadanos y políticos consagrados en nuestra Constitución.

En materia económica, señaló que se respetará la autonomía del Banco de México; el nuevo gobierno mantendrá disciplina financiera y fiscal; se reconocerán los compromisos contraídos con empresas y bancos nacionales y extranjeros.

Mencionó que los contratos del sector energético suscritos con particulares serán revisados para prevenir actos de corrupción o ilegalidad. Si se encontraran anomalías que afecten el interés nacional, se acudirá al Congreso de la Unión, a tribunales nacionales e internacionales; es decir, siempre por la vía legal. No se actuará de manera arbitraria ni habrá confiscación o expropiación de bienes.

Sostuvo que la transformación que se llevará a cabo consistirá, básicamente, en desterrar la corrupción de México. Adelantó que no habrá problema en lograr este propósito porque el pueblo de México es heredero de grandes civilizaciones y, por ello, es inteligente, honrado y trabajador.

Expuso que la corrupción no es un fenómeno cultural sino el resultado de un régimen político en decadencia. Dijo estar absolutamente seguro de que este mal es la causa principal de la desigualdad social y económica y de la violencia que padece el país. En este sentido, remarcó que erradicar la corrupción y la impunidad será la misión principal del nuevo gobierno.

También advirtió que bajo ninguna circunstancia, el próximo Presidente de la República permitirá la corrupción ni la impunidad. Sobre aviso no hay engaño: sea quien sea, será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares. Un buen juez por la casa empieza.

Afirmó que todo lo ahorrado por el combate a la corrupción y por abolir los privilegios, se destinará a impulsar el desarrollo del país. No habrá necesidad de aumentar impuestos en términos reales ni endeudar al país. Tampoco habrá gasolinazos. Bajará el gasto corriente y aumentará la inversión pública para impulsar actividades productivas y crear empleos.

El propósito es fortalecer el mercado interno, tratar de producir en el país lo que consumimos y que el mexicano pueda trabajar y ser feliz donde nació, donde están sus familiares, sus costumbres, sus culturas; quien desee emigrar, que lo haga por gusto y no por necesidad.

De igual forma, se comprometió a que el Estado dejará de ser un comité al servicio de una minoría y representará a todos los mexicanos: a ricos y pobres; a pobladores del campo y de la ciudad; a migrantes, a creyentes y no creyentes, a seres humanos de todas las corrientes de pensamiento y de todas las preferencias sexuales.

Andrés Manuel López Obrador recibió una lluvia de aplausos cuando dijo que escuchará a todos, que atenderá a todos, respetará a todos, pero dará preferencia a los más humildes y olvidados; en especial, a los pueblos indígenas de México. Por el bien de todos, primero los pobres.

En uno de los temas que más preocupa a los mexicanos en estos momentos, señaló que cambiará la estrategia fallida de combate a la inseguridad y a la violencia. Más que el uso de la fuerza, atenderá las causas que originan la inseguridad y la violencia. Dijo estar convencido de que la forma más eficaz y más humana de enfrentar estos males exige, necesariamente, del combate a la desigualdad y a la pobreza. La paz y la tranquilidad son frutos de la justicia.

En materia de política internacional, afirmo que México será amigo de todos los pueblos y gobiernos del mundo. En política exterior, se volverán a aplicar los principios de no intervención, de autodeterminación de los pueblos y de solución pacífica a las controversias. Y como decía el Presidente Juárez: “Nada por la fuerza, todo por la razón y el Derecho”.

Con el gobierno de Estados Unidos de América buscará una relación de amistad y de cooperación para el desarrollo, siempre fincada en el respeto mutuo y en la defensa de nuestros paisanos migrantes que viven y trabajan honradamente en ese país. n