Desesperación

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Jun 10, 2018

Quedan escasos 17 días de campañas electorales y 20 días para las elecciones del primero de julio, y cada día arrecia la guerra sucia contra algunos candidatos, por la desesperanza de los que ven que se les va el poder de las manos.

Haciendo un análisis en retrospectiva, el mismo gobierno federal, incluyendo sus actos de corrupción y de impunidad que ocurrieron a lo largo de casi todo el sexenio, más lo que se acumule en la semana, han fomentado el rechazo de los mexicanos a darle, de nuevo, el voto de confianza al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Esto, hablando de esta administración peñista, pero los gobiernos tricolores del año dos mil para atrás no cantaban mal las rancheras, aunque eran más discretos para hacer sus negocios.

Del Partido Acción Nacional (PAN) más o menos se puede decir lo mismo. Tuvo la oportunidad con Vicente Fox y Felipe Calderón, pero no la supo aprovechar; resultaron peor, con eso de que nunca habían tenido el poder federal, cuando pudieron cambiar las cosas se durmieron en sus laureles y nos llevaron a una guerra contra el narcotráfico que aún sigue, sin que se le vea el final, al contrario, cada día se recrudece la violencia con actos cada vez más salvajes en contra de los mismos mexicanos.

Al regresar el PRI al poder, en 2012, y llenando el espacio de promesas electorales, no cumpliendo la mayoría, el pueblo se decepcionó al ver tanta corrupción, impunidad, carestía y devaluación, que ha puesto su esperanza en el candidato que más le ha hablado con la verdad, ofreciendo lo que el pueblo desea: tranquilidad, empleo, seguridad y estabilidad económica.

Esta es la tercera vez que Andrés Manuel López Obrador, calificado de izquierda, que no lo es, va por la silla presidencial. En esta ocasión se le ve más centrado en su discurso, ya no está en contra de las instituciones, ya no se deja guiar por el hígado, aunque su forma de hablar pausada persiste, y esto hace que sus adversarios y sus detractores pierdan la paciencia al escucharlo responder las preguntas que se le formulan.

No es tanto que López Obrador sea mejor y convenza más y mejor al electorado que sus contrincantes, sino que ha sabido aprovechar los errores de sus enemigos para estar arriba en las encuestas de las preferencias electorales.

Esta preferencia, que se ha mantenido en estos meses de 2018, lo ha ubicado al dos por uno con su más cercano contrincante, Ricardo Anaya, colocando al candidato oficial José Antonio Meade en tercer lugar. De Jaime Rodríguez, el Bronco, ni hablar, está en un lejanísimo cuarto lugar.

Pues bien, los adversarios de AMLO han manejado varias formas de atacarlo, ya sea con spots, videos, noticias viejas y falsas, estadísticas alteradas; ahora las llamadas telefónicas en contra del candidato de Morena; sitios en Internet atacándolo a través de bots, y demás fauna que lo único que ha provocado es incrementar la popularidad de López Obrador, y esos mismos puntos que él sube, a los otros dos se les resta, y cada vez es mayor la diferencia entre el puntero y el segundo lugar de las preferencias.

El viernes pasado, se difundió por Internet la compra de copias de la credencial del INE por parte del PRI en la Ciudad de México por mil pesos a cada persona y diez mil pesos a cada coordinador que llevaba un grupo, pero la noticia es que al regresar la gente a sus lugares de origen fueron asaltados sus autobuses por la misma gente del tricolor y les robaron el dinero que acababan de recibir. Eso se difundió.

¿Y la autoridad electoral qué dice? Hasta ahorita nada, ni de las llamadas telefónicas en contra de AMLO ni de esta supuesta compra de copias de la credencial del INE. ¿Acaso esperan que el delito lo cometa López Obrador para actuar?

Analistas expertos han señalado que el fracaso de la administración del presidente Enrique Peña Nieto tiene dos principales consecuencias: uno, haber impulsado la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador; y dos, dirigir al electorado a emitir, el próximo 1º de julio, un voto de castigo en contra de los candidatos priístas.

También han manifestado que las posibilidades de ese triunfo (de AMLO) son más reales, y que solamente un macro fraude electoral podría cambiar el resultado.

Aunque han aclarado que ese fraude tendría que ser de varios millones de votos fraudulentos, lo cual ven difícil, dado que, si se mantienen las actuales preferencias de intención del voto, el día primero de julio tendrían que utilizar todo tipo de artimañas para lograr revertirle el triunfo al tabasqueño, embarazar las urnas con cerca de cuarenta millones de votos apócrifos.

Eso que me he referido sólo a la elección presidencial, pero también el partido Morena va fuerte para el Senado y la Cámara de Diputados federal, lo cual le dejaría al tabasqueño el camino libre para intentar cumplir lo que le ha prometido a los mexicanos.

Ahora bien, si se intentara un fraude y se descubriera, ¿se despertaría el tigre que mencionó López Obrador ante los banqueros? n