Soy de color

Escrito por  Sergio Ferrer Abr 30, 2018

Guerrero, en su riqueza multicultural, cuenta con población afrodescendiente. Se ha observado que por el Estado no se han aplicado políticas contundentes que permitan a personas de la tercera raíz acceder plenamente a sus derechos humanos. “La legislación mexicana actual no reconoce la diferencia cultural de los afrodescendientes, y ello limita el ejercicio de sus derechos”, ha mencionado la doctora Elia Avendaño. Resulta necesario para el pueblo negro trabajar figuras asociativas que puedan servir como vías de acción jurídica, política, económica y social a través del reconocimiento constitucional de sus aportaciones a la conformación de la nación mexicana, nos ha dicho Avendaño en sus investigaciones.

De 2015 a 2024, fue proclamado por la ONU el Decenio Internacional para los Afrodescendientes, con lo que la comunidad internacional reconoce que representan un grupo específico cuyos derechos humanos deben promoverse y protegerse. Según datos vertidos por Naciones Unidas, unos 200 millones de personas que se identifican como descendientes de africanos viven en las Américas. Muchos millones más viven en otras partes de la Tierra, fuera del continente africano.

Entre las acciones concretas a nivel nacional contenidas en la resolución al respecto, se menciona que los Estados deberían adoptar medidas concretas y prácticas mediante aplicación de marcos jurídicos internacionales y nacionales de políticas y programas de lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y formas concretas de intolerancia que enfrentan los afrodescendientes, teniendo en cuenta la situación particular de las mujeres, las niñas y los varones jóvenes en cuanto a reconocimiento, justicia, desarrollo y formas múltiples o agravadas de discriminación.

Guerrero tiene a la Secretaría de Asuntos Indígenas y Comunidades Afromexicanas como la dependencia asignada para establecer y conducir acciones para preservar derechos de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, fomentando el respeto a los derechos humanos, promoviendo su desarrollo integral; sin embargo, ha trabajado desde sus inicios con un presupuesto bajo, además de haber tenido funcionarios que estuvieron más preocupados en centrar sus acciones en beneficio de su campaña política para estas elecciones, como el caso del ex secretario Gilberto Solano, que en generar estrategias útiles tanto para los pueblos indígenas como para los afromexicanos en el estado.

Es evidente que no toda la responsabilidad radica en el gobierno estatal; implica también las acciones u omisiones de la Federación y los municipios. Si bien es cierto que la presencia de organizaciones y diálogos acerca de los procesos sociopolíticos y culturales ha mantenido  un crecimiento a partir de los 90, en Oaxaca, Guerrero y Veracruz, existen muchos pendientes que deben ser expuestos y atendidos.

En 2015 existió una encuesta intercensal que, a decir de integrantes de organizaciones, dejó mucho que desear respecto a los resultados obtenidos porque la pregunta a las personas sobre su autoadscripción fue ambigua y no incluyó una gama de respuestas para las cuales los aplicadores deben estar capacitados y también al momento de generar las preguntas de autoadscripción a la población negra. Asociaciones Civiles de Guerrero y Oaxaca han celebrado que, después de una lucha e insistencia ante el Inegi, para el Censo de 2020 el Instituto anunció la inclusión de la afrodescendencia, lo cual da pauta para el reconocimiento estadístico del pueblo negro. En otros países de América Latina, por ejemplo en Panamá, existe una exigencia similar.

Situándonos en Acapulco, un estudio exploratorio de la catedrática Javiera Donoso Jiménez mostró el año pasado que la mayor cantidad de población afrodescendiente está segregada racial y laboralmente. Hay barrios y sectores específicos donde vive la población afro, los cuales colindan con colonias indígenas principalmente na savi, lo que demuestra la presencia de patrones de discriminación, según reveló el trabajo. El estudio se hizo con 860 personas en 20 colonias de Acapulco. Ni el gobierno estatal, ni el municipal, cuenta con estadísticas unificadas en este ámbito.

“¿Tú has sido discriminado por tu color de piel?”; 62.7 por ciento afirmaron que sí. La discriminación se denota en burlas, ofensas, señalamientos, indiferencia, maltrato y rechazo, lo cual representa prácticas simbólicas de patrones culturales construidos en la sociedad mexicana, en la que hay rechazo a las personas de piel más oscura.

En una nota reciente de La Jornada Guerrero se conoció que el árbitro profesional guerrerense de futbol Adalid Maganda Villalba denunció las acciones de racismo y discriminación perpetradas en su contra por los jerarcas de la Comisión de Arbitraje del futbol nacional, Arturo Brizo y Jorge Gasso.

Deviene en un proceso de visión multicultural entender la diferencia, reconocerla y responder al reto que se coloca enfrente de erradicar cualquier forma de discriminación.

La tercera raíz tiene su connotación positiva en la música, la danza y lo culinario; sin embargo, en Veracruz, Guerrero y Oaxaca, así como algunas ciudades que tuvieron producción minera y azucarera, vivieron procesos que han sido durante muchos años invisibilizados en la historia oficial. El comercio de esclavos duró unos 400 años, y el número de los que llegaron a América se calcula entre 30 y 40 millones, según investigación de Luz María Martínez Montiel, vertida en su libro Afroamérica I, la ruta del esclavo.

En este primer número de la trilogía, retomando puntos básicos de una cronología tenemos que en 1494 Colón introduce los primeros esclavos en las Indias; años después se autoriza el tráfico directo estableciendo sistema de asientos. Para 1521, Cortés tomaba Tenochtitlán, había insurrecciones diversas de esclavos en Cuba y México, lo que generó reglamentos penales para esclavos fugitivos. Hubo rebeldes cimarrones como Yanga, quien en 1621 logró proclamar la creación de San Lorenzo de los Negros.

La investigadora Cynthia García narra que el puerto permitido para la introducción de esclavos fue Veracruz. En 1810, en Valladolid se leyó el primer bando con que se abordó la abolición de la esclavitud y de la trata; el bando se liga con la Revolución Francesa, con su declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, la independencia de las trece colonias y la revolución haitiana. Llegarían otros bandos con Morelos que, para abonar a la igualdad, abolía la distinción de castas del sistema colonial, reiterando el 5 de octubre de 1813 en Chilpancingo el llamado a dueños de esclavos a liberarlos.

Es importante que, además de las organizaciones que trabajan a favor del pueblo negro, se escuchen cada vez más las voces de la población afrodescendiente, que participen y se incluyan en los procesos políticos y sociales, que no sea una burla el trabajo de las secretarías que tienen en sus objetivos velar por la población negra e indígena.

Hay ejemplos de lucha en todo el continente, desde los afroamericanos que han salido a las calles para exigir a la policía estadunidense que deje de matar a jóvenes negros, hasta Colombia, por ejemplo, de donde es la defensora del medio ambiente y territorio Francia Marquez, de quien desde hace algún tiempo tengo el honor de ser amigo virtual en Facebook. Varias ocasiones miré con amargura los reclamos de Francia frente a los constantes asesinatos de activistas y defensores del medio ambiente en Colombia.

Sin embargo, este mes fue galardonada con el Premio Goldman, considerado el nobel ambiental, por su acción para frenar la minería ilegal de oro en su tierra ancestral.

“Nos enseñaron la solidaridad, el respeto, a amar y valorar el territorio, a luchar por éste; es una historia de lucha que empezó con mis ancestros traídos en condición de esclavitud”, mencionó en su discurso la líder.

En Costa Rica, Epsy Campbell, descendiente de migrantes jamaiquinos, marcará un hito en la historia al asumir el 8 de mayo la vicepresidencia de aquel país, siendo la primera mujer afrodescendiente en ocupar ese cargo.

Recordaré que existen migrantes haitianos y africanos que se encuentran en Tijuana, que hay una situación complicada para los migrantes centroamericanos en el país. No debemos olvidarlos. n