Defensa y dignidad

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Abr 08, 2018

Hace tiempo que no se le veía una buena acción al presidente Enrique Peña Nieto, hasta este jueves en que, a través de cadena nacional, contestara al presidente estadunidense Donald Trump en forma por demás enérgica por el envío de la Guardia Nacional (militares) a la frontera entre ambos países.

Desde 2015, antes de que fuera nominado candidato presidencial de Estados Unidos por el Partido Republicano, Trump arremetió en distintas ocasiones en contra de los mexicanos.

Pero ¿por qué tanto odio del estadunidense contra México?

Según los enterados, el odio que ha manifestado el empresario se debe al fracaso que tuvo con un proyecto inmobiliario en 2006, de unos condominios ubicados en Tijuana, Baja California.

Estos departamentos nunca fueron construidos, y los compradores, viendo que no se construiría nada, demandaron a la compañía constructora y a Donald Trump por fraude.

Después de este fracaso inmobiliario, el empresario estadunidense se dedicó a despotricar contra nuestro país, diciendo que era un país corrupto, aconsejando que no se invirtiera en México, diciendo que no se enviaran a Estados Unidos criminales, en referencia a los mexicanos.

Desde entonces Donald Trump ha dicho que los mexicanos “no son nuestros amigos” y nos ha tratado de violadores, estafadores y traficantes. Por lo visto este trauma lo perseguirá toda la vida.

Ahora bien, en esta semana el mandatario estadunidense volvió a la carga contra nuestro país: el republicano aseguró que México es el país más inseguro del mundo, por lo que es necesario construir el muro en la frontera para detener el flujo masivo de drogas.

El miércoles pasado Donald Trump firmó la orden para enviar la Guardia Nacional en la frontera contra México con el pretexto que “la seguridad de Estados Unidos está en peligro por un aumento drástico de la actividad ilegal en la frontera sur”.

Entre esa actividad ilegal en la frontera sur de Estados Unidos tienen contemplados “los niveles de contrabando de drogas, inmigración ilegal y de la peligrosa actividad de pandillas que son inaceptables”.

Lo que no dicen es que si existe el contrabando de drogas es porque ellos, los estadunidenses, son los mayores consumidores de estupefacientes del mundo. Si ellos no controlan la demanda, el tráfico de enervantes a su país no parará. A mayor consumo, mayor demanda.

No hablamos tan sólo de heroína, cocaína o mariguana. Ellos son expertos en inventar químicamente drogas nuevas; siempre andan experimentando nuevos productos, aún con riesgo de perder la vida.

Sobre la inmigración ilegal, también los gobiernos estadunidenses han tenido parte de culpa de que los inmigrantes prefieran irse a Estados Unidos a buscar el sustento para sus familias, porque sus empresas trasnacionales han causado la pobreza en todos los países donde se asientan, saqueando los recursos naturales y llevándose sus ganancias millonarias sin dejar beneficios en los demás países.

Sobre las pandillas, también ellos, los estadunidenses, tienen parte de culpa al proporcionar demasiadas facilidades para la compra de armas y fomentar el contrabando de ellas para el crimen organizado. Tan es así que, dicen, se puede comprar un tanque de guerra como si se comprara un juguete, sin tanto requisito ni trabas.

Volviendo al tema original de este artículo, Donald Trump sólo ve lo negativo en los inmigrantes y más en los mexicanos, sin pensar que la mayoría del territorio estadunidense le fue robado a nuestro país, y gracias a los inmigrantes de todas las naciones, es que Estados Unidos ha logrado destacar a nivel mundial en muchas áreas, que no lo hubiera logrado con puros nativos del país del norte.

Como dijo nuestro presidente Peña Nieto, si la frustración de Donald Trump es por las leyes o el Congreso de su país, que se dirija a ellos directamente, y no a los mexicanos. Diciéndole que México está dispuesto a dialogar, pero “sin miedo”. Que nadie puede estar sobre la dignidad de los mexicanos.

Esa firmeza en el mensaje de Peña Nieto es lo que hacía falta a nuestro mandatario para poder defender a nuestro país y a los mexicanos, esa firmeza debió haberla mostrado desde que Donald Trump empezó a despotricar contra nuestro país. Pareciera que las defensas pusilánimes del presidente mexicano eran por cumplir un requisito y no para defender la dignidad del país, o para que el presidente estadunidense no se molestara y nos fuera peor.

El que sigue con la misma retórica es el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, que trata de justificar la actuación del presidente estadunidense diciendo que la Guardia Nacional no portará armas y que se dedicará a labores exclusivas de vigilancia en la frontera con México. Pareciera que el empresario Donald Trump es el jefe de Videgaray.

Pero bien por la actitud del presidente Peña Nieto. Una de cal por las que van de arena. n