Arrancan

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Abr 01, 2018

Demócrata, tecnócrata, autócrata, plutócrata e hipócrita, así es el abanico de posibilidades que tenemos en los candidatos que, este pasado viernes, arrancaron sus campañas políticas para buscar puestos de elección popular.

Tenemos de chile, mole, pozole y más, para todos los gustos. Por variedad no vamos a parar, el chiste es que escojamos al candidato que creamos que nos va a gobernar mejor por los próximos seis años.

De acuerdo con sus promesas más relevantes podemos identificar con qué perfil se asemejan más nuestros próceres que están a punto de sacrificarse por el pueblo mexicano.

Algunos de los candidatos nos confundirán, porque sus propuestas y promesas pueden abarcar dos o más cualidades mencionadas al principio.

No nos vayamos con la finta de creer en las primeras promesas que nos ofrezcan los aspirantes a gobernarnos, esperemos que, conforme avancen las campañas, vayan descubriendo sus intenciones, así podremos ubicarlos más específicamente en el lugar que les corresponde y no nos equivoquemos, y luego digamos que nos engañaron.

Veamos, el demócrata, nos ofrece gobernar con el pueblo y para el pueblo. Cuántas veces hemos oído eso y jamás lo cumplen. Algunos que se dicen demócratas terminan gobernando como dictadores. Lobos disfrazados de ovejas.

El tecnócrata es el que utiliza la técnica para gobernar, usan el método científico para resolver los problemas sociales, en contraposición a los enfoques económicos, políticos o filosóficos tradicionales. Suena bonito, pero no cualquiera que se diga tecnócrata puede llevar a cabo, en la práctica, este sistema de gobierno, porque quieren aplicar en la realidad lo que aprendieron teóricamente en las universidades, lo cual no siempre obtiene buenos resultados, pues el título de una universidad de prestigio no es garantía de que las cosas se harán bien.

El autócrata es el que basa su sistema de gobierno en sus propias decisiones; concentra el poder en una sola figura (él mismo) cuyas acciones y decisiones no están sujetas ni a restricciones legales externas, ni a mecanismos regulativos de control popular (excepto quizás por la amenaza implícita de un golpe de Estado o de una insurrección en masa). O sea, es el dictador, el emperador y los zares rusos, que no necesitan de Congreso alguno para gobernar.

El plutócrata es el que gobierna con los hombres del dinero, los millonarios, y para los millonarios. La plutocracia se presenta como una síntesis crítica que se hace a la democracia, al sufragio universal y al parlamentarismo, cuyo funcionamiento puede verse excesivamente distorsionado por los miembros más ricos de una sociedad. Tomemos como ejemplo de plutócrata al presidente estadunidense Donald Trump.

El hipócrita es aquel que actúa con hipocresía. Es decir que finge sentimientos o cualidades que, en realidad, contradicen lo que verdaderamente siente o piensa. ¿Cuántos políticos se identifican con este adjetivo?

Ahora bien, esperamos que en estos tres meses de campañas políticas identifiquemos sin error a cada candidato, sus discursos, sus promesas y la viabilidad de que cumplan sus ofrecimientos, para poder decidir por quién votar, quién es el candidato que me convence para que le pueda otorgar mi voto.

Porque hay que recordar que en tiempos electorales se hacen ofrecimientos de toda índole, ofrecimientos que, muchas veces, son imposibles o difíciles de cumplir, como cada seis años lo vemos, es el caso de la promesa de acabar con la pobreza de los mexicanos. Gobiernos van y gobiernos vienen y los únicos pobres que se acaban son los que mueren, y a los que quedan cada año se suman más y más. Así también la promesa de acabar con la corrupción de casi todos los aspirantes a gobernarnos, pero si el equipo del candidato que lo ofrece está lleno de corruptos, ni cómo creerle.

Entonces, debemos poner atención a las campañas para poder razonar con qué candidato nos vamos para poder votar sin errores, esperando que al menos cumpla parte de lo que promete, también que las campañas estén llenas de participación activa y propositiva y no de ataques y difamaciones al adversario, porque de cochineros estamos hartos.

México y los mexicanos necesitamos un gobierno responsable y que gobierne para sus habitantes, que haga leyes que beneficien a todos los mexicanos, no sólo a unos cuantos o a los extranjeros, que sólo vienen a saquear el país, como hace 500 años con los españoles. Que acabe con la violencia e inseguridad, para que México vuelva al camino del movimiento económico que se ha estancado por la impunidad para combatir al crimen organizado.

Mientras esto ocurre deseamos que estos tres meses de campaña política se desarrollen con tranquilidad, y se deje fuera el miedo para que todos podamos participar en esta fiesta cívica.

¡Qué viva nuestra democracia! n