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La voz de los mudos

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Feb 25, 2018

A raíz de la invención de las redes sociales pocas cosas quedan ocultas al ojo humano.

Antes, muchas situaciones no se sabían; ahora, donde menos se espera, se dan a conocer con todo lujo de detalles a través de las redes sociales, a veces hasta con videos, audio o fotos.

Precisamente, las redes sociales han proporcionado libertad de expresión y de información a los mexicanos, que antes teníamos que creer lo que nos decían a través de la televisión, las mentiras del gobierno se creían a pie juntillas, porque no había otro medio para informarse de las actividades reales de las autoridades.

Gracias a las redes sociales es que ahora al gobierno le resulta más difícil convencer de sus bondades y de los supuestos beneficios que le proporciona al pueblo. Lo que ocurre a cientos o miles de kilómetros de distancia, es casi de inmediato conocido por el resto de la población, y es difícil para las autoridades tratar de engañarnos cuando estamos viendo en video los hechos. Pero, como en todo, no faltan los abusadores que difunden noticias falsas, principalmente de los enemigos políticos o de personajes famosos que, por un motivo u otro, tratan de mantenerlos en el ánimo popular, como el que hace pocos días se difundió sobre José José, que ya había fallecido, siendo el propio Príncipe de la Canción quien desmintió la noticia.

Ahora bien, hay dependencias federales que tratan de hacer bien su encomienda, como es la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que esta semana dio a conocer el resultado de las auditorías que realizó en 2016 a varias dependencias, donde, principalmente, involucra de desvíos súper millonarios a la Sedesol y Sedatu.

Los partidos de oposición al PRI han alzado la voz para que se aclare el destino de los miles de millones que la ASF no encontró en las auditorías practicadas a esas dependencias y otras. El gobierno y las autoridades involucradas guardan hasta la fecha completo silencio, dejando con la duda de que, nuevamente, se registrará la impunidad que ha caracterizado a este gobierno federal.

Otro caso más de corrupción e impunidad que se le suma al gobierno mexicano, considerado el más corrupto de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), calificándolo más corrupto que el año anterior. Qué mal estamos.

Sobre los damnificados del sismo del 19 de septiembre de 2017, cuando se dieron a conocer cifras millonarias donadas por países amigos y organizaciones internacionales para las zonas dañadas por el temblor, el presidente Peña Nieto dijo que la reconstrucción estaría terminada antes de año nuevo, incluso dijo: año nuevo, casa nueva. Además de que hasta la fecha la mayoría de damnificados siguen esperando la ayuda para reconstruir sus viviendas y tratar de recuperar sus muebles perdidos; se clonaron las tarjetas que serían entregadas a los beneficiarios por parte del Bansefi, aparte de que sería dinero prestado y debían pagarlo. Y entonces ¿dónde quedaron las donaciones? Ah, pero si es Año de Hidalgo. Perdón.

Se documentó esa irregularidad y nunca se investigó, quedando perjudicados, otra vez, los damnificados, que siguen esperando la reconstrucción de sus viviendas.

Es, precisamente, en las redes sociales donde el pueblo, que no le dejan otro medio para levantar la voz, difunde sus inconformidades e inquietudes sobre diferentes aspectos que le afectan y que el gobierno, como dijo aquél, ni los ve ni los oye.

Se supone que las personas elegidas por medio del voto son representantes populares, incluidos el presidente de la República, los diputados federales, senadores; gobernadores, presidentes municipales, diputados locales y regidores, pero una vez llegados al poder ven al pueblo como si fuera su enemigo; lo desconocen, no atienden sus demandas, al contrario, mandan reprimirlo o desalojarlo cuando se manifiesta fuera de las oficinas gubernamentales; dan largas a la solución de los problemas; crean leyes sin consultar a la población; emiten leyes que van en contra del pueblo, y, así, por el estilo.

Viendo este panorama de desatención gubernamental, las redes sociales son la opción para que el pueblo desahogue sus frustraciones, difunda sus malestares y trate de hacer presión, de algún modo, para que la autoridad lo tome en cuenta. Por eso, es importante que los usuarios de las redes sociales debemos ser responsables con lo que publicamos, tener seriedad en los temas que tratamos y que compartimos, para que el gobierno, algún día, se digne tomarnos en cuenta y preste atención a nuestras demandas, aunque el presidente Peña Nieto diga que “las redes sociales son muy irritantes”.

No es que sean muy irritantes, lo que pasa es que decir la verdad a veces molesta. Pero es la única voz que tenemos los que no tenemos voz. n