Pago de cuotas

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Feb 09, 2018

Pago de cuotas, derecho de piso y extorsión, este flagelo lo padece el ciudadano, el comerciante, el profesor de la escuela, el vendedor ambulante de Acapulco, quienes han sido víctimas, que han cerrado sus negocios perdiendo empleos, amenazada la inversión,  provocando el fenómeno de la migración forzada, los constructores de obras públicas han sido víctimas de la extorsión y de las amenazas, de secuestro, por igual profesores y médicos, la seguridad se debe garantizar más allá de la Costera, cuidar las colonias de la zona urbana y suburbana, los fraccionamientos, las unidades habitacionales y los poblados, hemos llegado al colmo de que hay ciudadanos que pagan extorsiones por vivir en sus propias casas; los ataques armados los padecen los negocios, los sitios de taxis, los pequeños empresarios.

¡Basta!, no más sangre inocente, es prioritario garantizar  la seguridad de los acapulqueños y de los turistas.

Son miles las historias de extorsión de pago de cuotas o del llamado derecho de piso.

–La señora que vendía elotes con su cubeta frente a la calle, las hamacas en la entrada de una tienda de convivencia, asesinada frente a su pequeño hijo por no poder pagar una extorsión de 200 pesos semanales.

–La experiencia de aquel dentista que mató a balazos a la persona que lo extorsionaba en su consultorio, y por qué no decirlo, cuando construían el Acabus extorsionaban a los constructores, los albañiles, a los peones, quienes al final eran cuidados por  los policías del estado y federales para garantizar la continuidad de la obra.

Acceder al pago de la extorsión esclaviza y convierte a los ciudadanos en cómplices y fuentes de financiamiento del crimen, el derecho de piso y la venta de protección se extiende y quienes denuncian o se resisten a pagar son asesinados a mansalva impunemente, así lo denuncian y lo han señalado los dirigentes de las diversas cámaras empresariales.

Con el cobro del piso se pone en riesgo la gobernabilidad, las instituciones de seguridad se encuentran debilitadas, inoperantes, coptadas por el crimen o totalmente corrompidas, los buenos policías no pueden actuar en el cumplimiento de su deber por falta de apoyo institucional.

La tarea de la seguridad es una tarea de todos, de ciudadanos, de los gobiernos, pero es netamente responsabilidad del gobierno, garantizar la seguridad de los individuos, sus bienes, su patrimonio; no nos podemos sustraer, los gobiernos no se pueden sustraer de su responsabilidad plena de garantizar la paz pública de preservar la seguridad, garantizar el desarrollo pleno de los individuos y sus familias, nuestro objetivo es reducir la extorsión y el cobro de piso que sufre el comercio organizado en Acapulco e incluso el comercio ambulante, el cierre de pequeños negocios es una constante que afecta ya a gran parte de la población.

Son víctimas de la extorsión los comerciantes, las tortillerías, los molinos, las misceláneas, las refaccionarias, las taquerías, los bares, las loncherías; estos hechos son lamentables y particularmente graves; es una circunstancia, es una situación que golpea a la economía familiar, que golpea al comercio, que golpea a la inversión, y que pone al puerto de Acapulco en una posición negativa frente al escenario internacional.

El año pasado el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicio y Turismo de Acapulco (Canaco) dijo que los delitos que más pegan a los comerciantes de Acapulco son el cobro de piso y la extorsión; señaló que gracias a la inseguridad que se vive en el puerto han cerrado unos mil negocios ocasionando la pérdida de 10 mil empleos directos, situación grave que se debe afrontar con valor y decisión, evitar que se sigan cerrando los negocios de Acapulco, que se sigan afectando a las familias de los acapulqueños, a quienes vienen a hacer negocios en Acapulco y no se les garantiza la seguridad de persona, de sus bienes y de sus inversiones.

Infinidad, son las historias de amenazas y de extorsión, todos los acapulqueños sabemos de esta situación, muchos las callamos por miedo, por temor, la enorme violencia criminal se manifiesta y prevalece y crece día con día, está creciendo la extorsión  y el cobro de piso, uno de los delitos de más incidencia en el país y de grandes proporciones en el estado de Guerrero y en el puerto de Acapulco, es grave y  totalmente condenable que empresarios, comerciantes, constructores, profesionistas, maestros, vendedores ambulantes, sean objeto de extorsión, hoy los profesores se encuentran amenazados algunos, ya no acuden a su centro de trabajo por miedo a ser extorsionados, amenazan a sus bienes y a su seguridad personal.

La extorsión no se denuncia, las víctimas prefieren callar a sufrir las represalias de los victimarios, lo cual marca un círculo vicioso de la impunidad y la complicidad de autoridades, ya sean cómplices por acción u omisión.

En este año el dirigente de la Cámara de Comercio del Estado de Guerrero, Alejandro Martínez Sidney, afirmó que por la violencia y las extorsiones, mil 800 negocios de Acapulco han cerrado sus puertas en lo que va de este año. n