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Un señor llamado Javier Corral

Escrito por  Ginés Sánchez Feb 06, 2018

La emblemática colonia Roma de la Ciudad de México lleva en sus calles los nombres de estados y ciudades de la República mexicana, incluso su arteria principal, Álvaro Obregón fue originalmente la avenida Jalisco, y el motivo es que el dueño original de esos terrenos fue un empresario cirquero, que tuvo la visión necesaria e invirtió su capital en fraccionar sus tierras. Bien, lo anterior viene al caso porque hoy vemos a un señor llamado Javier Corral, al que los ciudadanos de Chihuahua lo eligieron como su gobernador, ni más ni menos que encabezando una “caravana” que ya cruza por varios estados del país, razones y motivos aparte, así sean dignos esos abusos de denunciarse ante la opinión pública, no justificarían nunca el abandono del ya gobernador de ese estado, el más grande en territorio del país, de su puesto y sus tan delicadas responsabilidades.

Es una pena que el señor Corral encaje ya con tanta exactitud en el prototipo de gobernante blanquiazul, el cual huye a la hora de conducir el gobierno, ya sea de un municipio, estado o al mismo país entero; las “ñáñaras” de Vicente Fox al ser ya presidente se reproducen en cada panista, si va usted a estar como un gitano con todo y sus carpas mejor solicite licencia a su congreso local, ya que no puedo imaginar siquiera la cantidad de audiencias pospuestas, de documentos pendientes de firma, de acuerdos postergados, y un sin fin más de barbaridades que ocurren en Chihuahua, mientras usted está en un ridículo periplo que se acerca mucho más a un empresario dueño de un circo que a la dignidad de la investidura que el pueblo soberano de esa entidad norteña tuvo a bien colocar en sus manos.

Regrese a asumir sus responsabilidades, que para denunciar los atropellos de la administración anterior, del PRI, y aun del gobierno federal, si es que existen, están los medios de comunicación tradicionales y también las redes sociales, pero es algo no lejano a un crimen el dejar acéfala la gubernatura del estado que usted encabeza, y máxime agregando a todo lo anterior, por si fuera poco, la distracción de todo tipo de recursos públicos. Solicite ya licencia si no, y vaya si así lo desea, como Andrés Manuel López Obrador a liderar una labor pastoral por todo el país si es su gusto y decisión, pero nunca dejando de lado, a manera de burla a los millones de chihuahuenses que depositaron su confianza en usted.

No cabe ninguna duda, con su ejemplo, que el PAN sigue, aun después de 18 años de “haber sacado al PRI de Los Pinos” sin tener ni la más remota idea del deber casi sagrado que significa el gobernar. Qué pena me da, y qué decepción para tantos muchos otros su vergonzoso y ridículo proceder, que además, “casualmente” se da en tiempos de efervescencia electoral nacional. n