No más violencia contra la mujer

Escrito por  Sergio Ferrer Ene 29, 2018

Diana Paulina, 13 años; Azucena Abarca Vargas, 17 años; Magdalena Aguilar Romero, 28 años. Nombres y edades de jóvenes que fueron privadas de su libertad y asesinadas en los meses recientes. Nombres de mujeres que no tendrían que estar escritos en este espacio.

En 2018, hasta el 26 de enero, existe  un registro de 24 asesinatos contra mujeres en Guerrero. 24 feminicidios. Impunidad que exhibe la inutilidad del Programa de Atención a la Declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra las mujeres (AVGM) en ocho municipios, creado por el gobierno del estado para atender la Alerta emitida por la Secretaría de Gobernación por medio de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.

Esto muestra con ejemplos como las declaraciones torpes del fiscal del estado buscan justificar los crímenes; acusar, no investigar; revictimizar, hablar sin considerar a las víctimas, a las víctimas secundarias, evitar investigar feminicidios, buscar inmiscuirse en una maleza de declaraciones perversas para evitar el señalamiento del desacato a convenios y declaraciones internacionales que han buscado blindar a las mujeres de cualquier tipo de violencia.

Violencia institucional, una visión limitada del fiscal que hace a la vez de un indicador de cómo está funcionando mal en los niveles subsecuentes la Fiscalía, sea por falta de protocolos adecuados de atención, falta de perspectiva de género de los servidores públicos, falta de materiales, de personal, de vehículos, u omisiones por conveniencia. Esta situación ha sido enfrentada por algunas mujeres valientes supervivientes de violencia familiar.

Una de ellas es Juana Ramírez Marcos, acusada del delito de lesiones agravadas, en represalia por haber demandado a su ex esposo pensión alimenticia para sus hijos y haber emprendido un proceso penal en su contra por violación. En 2016, una jueza la condenó a un año y tres meses de prisión y una multa. El Centro de Derechos Humanos Tlachinollan apeló la resolución, y en diciembre del año pasado el Tribunal Superior de Justicia de Guerrero revocó la sentencia.

Aunque por organizaciones fue bien recibida esta resolución, la justicia aún no está resuelta para esta mujer nahua. Están pendientes dos apelaciones de la demanda y la denuncia que Juana decidió hacer, las cuales hacen frente a la manera en que instancias de procuración de justicia han minimizado las agresiones contra mujeres indígenas que padecen cotidianamente en La Montaña de Guerrero.

No sólo Juana se ha plantado frente a la violencia familiar e institucional; cada día más mujeres rechazan la violencia económica, la física, la sexual, la patrimonial. También, ante la terrible violencia feminicida, mujeres y personas conscientes han recorrido calles y avenidas de México exigiendo justicia y alto a la violencia contra las mujeres. Litigando, investigando, documentando, se encuentran mujeres cuya lucha muchas veces busca ser invisibilizada o debilitada.

Recuerdo cuando visité Ciudad Juárez en 2012; escuché el testimonio de Norma Laguna, madre de Idalí Juache, desaparecida en 2010, quién buscó tres estudios de compatibilidad genética de los fragmentos de huesos hallados al oriente de Ciudad Juárez, que comprobaron que se trataba de su hija.

Luego de sepultarla el 27 de diciembre de 2013, devastada, Norma enfermó, y tras recuperarse, en abril de 2015 estaría en el juicio oral contra los presuntos responsables del asesinato de su hija.

En 2016 supe por la periodista Lucy Sosa de la caminata que hicieron mujeres en Chihuahua para exigir justicia; allí iba Norma, que mantiene su lucha firme. Norma, las madres y los padres de los 43, los familiares de desaparecidas y desaparecidos, de mujeres víctimas de feminicidio que alzan la voz, son seres humanos cuyo corazón no se rinde, ejemplos de resistencia y convocatoria al no olvido, al respeto a los derechos humanos, a la vida, a la memoria y a la justicia.

Sin embargo, se hace evidente la urgente necesidad de la prevención de la violencia por el gobierno, no sólo anunciando acciones en los medios de comunicación invisibles en las comunidades, o ejecutando actos sólo como fachada para justificar uso de recursos, o vociferar que se está cumpliendo las medidas necesarias para evitar la violencia contra la mujer. Que actúe ya.

Es labor de la sociedad y las organizaciones exigir a las instancias correspondientes acciones urgentes, útiles y verdaderas para evitar el daño, el sufrimiento, la muerte de mujeres.

También es importante reflexionar sobre las violencias cotidianas, los micromachismos, las burlas, los acosos que se presentan cada día, que se cometen por hombres que normalizan una violencia “sutil”; reflexionar si se dejan pasar acciones violentas como algo normal, si existe falta de información, si como sociedad no estamos verdaderamente dispuestos a mostrar solidaridad con alguien que padece violencia. Si en las escuelas, en el trabajo, en los hogares, en la calle, no hay una conciencia individual o colectiva del problema de violencia que puede verse agravado por la apatía o la asimilación.

Este domingo, después de que una página local de información por Internet difundió una imagen de una mujer que fue hallada con huellas de violencia a la orilla de un río en los límites de Tlapa y Xalpatláhuac, y otro medio en Internet difundió el 25 una nota en la cual entre cinco mujeres que están reportadas como desaparecidas en Guerrero, está el nombre de Pilar Borbolla González, un periódico sensacionalista local muestra fotos directas del presunto cadáver de la joven. ¿Cómo obtuvo esas fotos? Resulta morboso y violento que medios revictimicen a los familiares y muestren estas imágenes faltando al derecho a la memoria de la joven, cuya nota que acompaña asegura que “en horas serán detenidos los asesinos de… están plenamente identificados”.

Si bien es preciso que los hechos se sepan, que no haya zonas silenciadas, que se denuncie y rechace tal o cual crimen o hecho de violencia, es necesario que también los medios de comunicación de cualquier índole muestren voluntad para ayudar a erradicar la violencia contra las mujeres. Para que las víctimas secundarias, en caso de así decidirlo, declaren su postura, reclamen justicia, y no utilizar los crímenes para vender sus impresos.

Rechacemos la violencia contra la mujer, justicia para las víctimas de feminicidio; presentación con vida de las desaparecidas. n