Landon Donovan

Escrito por  Ginés Sánchez Ene 23, 2018

El club de futbol León rompió el mercado de fichajes de invierno en México con la contratación del máximo exponente histórico de ese deporte en Estados Unidos, Landon Donovan, algo así como el Hugo Sánchez gringo.

Retirado prematuro, dadas su calidad y su edad (35 años), viene a este país a aportar, sin duda, en lo futbolístico, lo mismo que en la cuestión mercadológica, pero también –y quizá sea lo que esté pasando más inadvertido, pero acaso lo más importante– su papel diplomático; hacer las veces de un embajador deportivo del vecino país del norte, en un momento en que existe una indudable alza en las tensiones entre ambas naciones, producto, en parte, de las más que conocidas y controvertidas medidas tomadas por el presidente Trump, por no mencionar sus disparates a la hora de expresarse.

Mexico y Estados Unidos comparten la frontera más transitada del planeta, con los problemas y las ventajas que ello obviamente supone. Por todo eso y más es bienvenido el Capitán América a tierras aztecas.

No sólo nos debe quedar claro que la rivaldad futbolística entre los dos países afiliados a la Concacaf es algo sano y constreñido sólo al campo de juego. El más popular deporte del planeta es un instrumento de acercamiento, entendimiento y amistad entre los pueblos.

Landon Donovan viene con la mejor actitud y toda la ilusión. Ahora esté en nosotros, la afición mexicana, demostrar nuestra civilidad y acoger al futbolista estadunidense con la hospitalidad que nos caracteriza, misma que nos ha ayudado a ser una potencia turística mundial, a la vez que se da una bofetada con guante blanco a todos los que en el país de las barras y las estrellas, y acaso en otras partes del globo, nos puedan tener en algún mal concepto, incluido, por qué no, el señor Donald Trump.

Bienvenido, pues, sea el señor Landon Donovan, viejo conocido nuestro y villano consentido de la afición mexicana, el que nos eliminó del Mundial en 2002, el que nos privó de jugar el ya tan cantado quinto partido por segunda vez, pero que tiene en gran estima a México y a su gente, y quien tendrá la oportunidad de tomarle aun más cariño tanto a nuestro futbol como a todo nuestro país.

Sirva el deporte otra vez para limar asperezas y eliminar prejuicios. Que el balón ruede y nos dé más alegrías, porque el mundo, si bien rueda también, parece cada vez llenarnos de no pocas insatisfacciones y desencantos. n