Bernandino Hernández Hernández / III

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Ene 19, 2018

Tuve la oportunidad de platicar y entrevistar al fotoperiodista Bernandino Hernández Hernández, durante su convalecencia después de ser golpeado por policías estatales de forma brutal en el poblado de La Concepción, municipio de Acapulco.

En entrevista, el fotoperiodista recordó los momentos más difíciles y peligrosos que ha vivido en el ejercicio de su profesión, recordó los momentos como el día en que su automóvil Volkswagen recibió dos decenas de balazos en medio de un fuego cruzado en la parte alta de la colonia Simón Bolívar, en otro evento, el día en que fue emboscado en los Bienes Comunales de Cacahuatepec, acción en la cual su copiloto y guía, miembro de la Policía Comunitaria fue herido en el cuello y se desangró allá en Aguacaliente, en Las Parotas.

Otro momento de gran tensión fue una mega balacera entre integrantes del crimen organizado y autoridades, allá en la parte de lo que se conoce como Acapulco Tradicional, donde sintió de cerca la muerte.

Bernandino es considerado a nivel internacional como el más destacado corresponsal del guerra del año 2016, pero la guerra que cubre es la guerra interminable entre las autoridades y el crimen organizado.

Hernández señala que la violencia ha evolucionado en los últimos 20 años, que hay un tránsito entre las bandas juveniles de los barrios y colonias que pelean por igual el territorio, las pequeñas bandas de estudiantes de preparatorias a la evolución del crimen organizado, así como las edades de las personas que se ven involucradas en hechos delictivos.

Hace 20 años las personas fuera de la ley tenían entre 20 y 30 años y en la actualidad señala que las personas involucradas en hechos delictivos van de los 14 a los 20 años, que se ha transformado la realidad, el estado de cosas, que están involucrándose en la violencia personas cada día más jóvenes y hay una regresión en la sociedad, que la violencia hasta hace algunos años era a navajazos y hoy son con balas y granadas, que vivimos un proceso de descomposición social, que la juventud está cada día más enajenada, ocupada de lo banal y lo superfluo de las redes sociales, de las modas, de llevar un tren de vida que no corresponde a su realidad aunque en ello se le vaya la vida.

Comenta que la violencia criminal es parte de la descomposición de la sociedad, de la pobreza, de la falta de oportunidades y de educación, de la misma globalización, del Estado mexicano que no responde a los intereses de la población, de gobiernos que no cumplen su cometido, que no le invierten a la paz, como el Nuevo Proyecto Centauro, que no ha cambiado el estado de cosas, pero también menciona que hay gobiernos como el de Acapulco, que hace esfuerzos por atraer la inversión turística, el turismo de cruceros y los vuelos chárter que se alejaron de Acapulco a raíz de la violencia. Que Evodio Velázquez ha puesto su empeño en el turismo, pero que la violencia detiene su evolución.

En entrevista señala que los jóvenes son la carne de cañón del crimen organizado, que son la tropa, los que mandan por delante a morir primero, que la violencia duele tanto como la pobreza, que le ha tocado fotografiar en La Montaña como en la Sierra, la marginación, la falta de oportunidades, que la pobreza duele porque es violenta, que los jóvenes no tienen oportunidades, que la violencia genera dinero fácil a los jóvenes, dando las oportunidades que no da el Estado.

Acapulco se ha transformado, pero que falta mucho por hacer, que ya no se ven a los norteamericanos en la Costera y que tampoco han venido los springbreakers, que Acapulco de hace 30 años, era un Acapulco Dorado, cuando se disfrutaba del puerto a cualquier hora del día, que había vida nocturna, de discotecas, cabarets y antros; que aquel mundo maravilloso es necesario que regrese.

Bernandino es el fotoperiodista autodidacta, alumno de la calle de Alfredo Sánchez Torres, aquel periodista que combinaba su profesión con un pequeño negocio y un permiso para tomar fotografías en el zócalo, particularmente los días de La Guadalupana, donde también tomaban fotografías infantiles para estudiantes; quien empezó sus actividades en el periódico El Trópico de Acapulco, aquél que estaba atrás del Vaquero Norteño, a la edad de 14 años, donde en un primer momento lo asignaron a la rotativa y al revelado de fotos, cuando las planas del periódico se hacían con linotipista, se formaba la plana, la media, se armaba y todo era manual, para después ser asignado como ayudante de fotografía y fotógrafo, además de ingresar al Heraldo de Acapulco, con don Emilio Ochoa.

De los fotoperiodistas se identifica particularmente con Enrique Matinides, el gran fotógrafo de la nota roja en México, que ya es una institución al igual que Pedro Valtierra, quien hoy es su jefe en la agencia Cuartoscuro, y a quien define como su maestro, al igual que a Elsa Medina, una de las mejores fotógrafas de México, que estuvo en el periódico El Sur, junto con Karina Tejada, Héctor Téllez y Miguel Dimayuga y como fotógrafo policiaco a Martín Basurto y se define él, como fotógrafo empírico, también dice llamado, autodidacta. n