Comunicación y derechos humanos

Escrito por  Sergio Ferrer Ene 15, 2018

Los derechos humanos engloban la libertad, la justicia, la inclusión, la equidad, la interculturalidad, la participación, la solidaridad y el acceso. La comunicación es un derecho humano fundamental, no circunscrito a la producción de información. Para Alfonso Gumucio Dagron, “el derecho a la comunicación articula y engloba al conjunto de los otros derechos relativos, como son el acceso a la información, la libertad de opinión, la libertad de expresión, la libertad de difusión”.

Considerando entonces que se trata de un tema amplio y de suma importancia, digno de que sus aristas sean retomadas en más de una ocasión, y siendo claro que nos enfrentamos cotidianamente a la inclusión o exclusión de la ciudadanía al acceso a contenidos, información, datos, transparencia, Internet, dentro de un modelo cultural gobernante, abordaremos en este espacio lo relativo a la libertad de expresión.

La manera en que periodistas elaboran las noticias abona a crear estructuras de representación que influyen en cómo las personas interpretan la realidad. Tenemos a  aquellos periodistas que deciden no autocensurarse, trabajar con ética, investigar, contar historias, desarrollarse frente a la presión de políticos corruptos, delincuencia organizada, caciques, condiciones laborales precarias y un sinfín de obstáculos para la elaboración de un trabajo comunicativo en un contexto en que las amenazas, el acoso, la vigilancia e incluso privaciones de la libertad o el asesinato, son una constante.

En diciembre pasado acudió inéditamente a Guerrero David  Kaye, relator especial sobre la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión de la ONU, quien con Edison Lanza, relator para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), visitó México.

Entre las observaciones preliminares hechas por la relatoría conjunta posterior a su visita hallamos que “los ataques en contra de los periodistas, en un contexto de violencia generalizada, requiere una forma específica de reconocimiento, atención y respuesta… Los ataques físicos son la forma más prominente de agresión, pero también encontramos ejemplos de intimidación, estigmatización, discriminación y condiciones laborales deficientes que exacerban la vulnerabilidad de los periodistas. Los ataques digitales en contra de los periodistas y sus fuentes, acoso en medios sociales y vigilancia secreta sin controles previos han emergido como nuevos retos preocupantes”.

Los relatores, quienes visitaron Tamaulipas, Sinaloa Veracruz y Guerrero, afirmaron que muchos periodistas enfrentan vulnerabilidades adicionales en su trabajo debido a su género o su pertenencia a comunidades indígenas. Las mujeres periodistas enfrentan contextos amenazantes particulares. Según informes de la sociedad civil, ha habido un aumento de 200 por ciento en ataques contra periodistas mujeres. Las periodistas mujeres nos comentaron sobre el acoso, frecuentemente de las autoridades públicas, y a veces incluso ataques físicos de la policía o guardias de los funcionarios de la seguridad pública durante sus labores como periodistas.

También recriminaron que, “el Mecanismo de Protección para Defensores de Derechos Humanos y Periodistas federal no tiene recursos suficientes…”; “la impunidad por los asesinatos y otros ataques contra periodistas se ha documentado por parte de las instancias gubernamentales y las organizaciones de la sociedad civil y señalan que al menos el 99.6 por ciento de estos crímenes siguen sin resolver”.

Otro detalle mencionado es el uso de software para espionaje a individuos por el gobierno, algo que resultó desproporcional y en contraposición a varios de los puntos de la Ley de Seguridad Interior, de la cual, por cierto, los relatores comentaron que tiene disposiciones que van contra las normas de derechos humanos, en particular en relación con el acceso a la información.

En un breve recuento de algunos fragmentos de testimonios importantes de periodistas guerrerenses e integrantes de radios comunitarias en el marco de la visita, en las primeras participaciones sobre el contexto, periodistas señalaron que existe una fiscalía federal (Feadle) para atender los delitos contra la libertad de expresión pero, que no da atención útil; en cuanto al mecanismo estatal de protección a periodistas, la encargada ha sido señalada por presuntos nexos con la delincuencia organizada, que dicho de paso es parte de una burocracia no especializada.

Funcionarios de la Fiscalía de Guerrero en general no tienen los certificados y acreditaciones, no hay controles de confianza, no cumple el gobierno del estado con lo planteado por la OEA, ni con acuerdos y tratados; replica el modelo federal de reacción, no de prevención, reprochó un periodista.

Se habló también de que por ataques en su contra, de grupos delictivos, cada vez es menos posible cubrir otras regiones del estado, en tanto que existe el uso de recurso público estatal para publicidad el cual es usado muchas veces para la cooptación de empresas periodísticas o periodistas; dicha cantidad anual rondó los 300 millones de pesos.

En aquella reunión en la que colaboró para su realización el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, los periodistas hablaron no sólo de lo que acontece a su gremio, sino conversaron preocupados del alza de homicidios y desapariciones. Otro periodista recordó que han hecho coberturas de situaciones de desplazados, defensores de los bosques, violencia contra estudiantes y el magisterio, incluso varios estuvieron en la noche de la desaparición de los normalistas en Iguala, así como la violencia cotidiana.

“La gente piensa que la delincuencia es la única generadora de violencia, siendo que el Estado ocupa estos grupos para matar a luchadores sociales, periodistas”, recriminó un testimonio de un periodista. Guerrero tiene una presencia militar desde la época de la guerra de contrainsurgencia; mandos militares dirigen áreas de seguridad pública e incluso se dio a conocer que en el gobierno de Aguirre se efectuó la compra irregular de un sistema de espionaje denominado Perro a una empresa de Tomás Zerón.

Por otro lado, se dijo que en regiones indígenas no está bien informada la población; hay medios que hacen campañas de desprestigio contra otros periodistas; existe bloqueo de información oficial y señalamientos del gobierno sólo porque un fotógrafo, reportera o periodista estuvieron en el lugar preciso o hicieron alguna pregunta incómoda. Mujeres periodistas también contaron los ataques de las que han sido objeto; ellas son afectadas en modos que hombres no.

La gama de periodistas que dan a conocer cierta información es amplia, si bien hay quienes lo hacen de manera útil para la sociedad, tal cual lo hacen radios comunitarias, como en Costa Chica la radio Ñomndaa, o la Naxme en La Montaña, por mencionar dos ejemplos. Existen los que sólo replican los boletines de tal o cual político o ayuntamiento, los que ejercen una crítica pagada carente de objetividad o los periódicos sensacionalistas, que rompen con los procesos adecuados de comunicación, en fin, el tema es abundante, y dejo aquí estos puntos en un primer saludo desde la Montaña. n

*Periodista, integrante del ?ea de comunicaci? de Tlachinollan.