Bernandino Hernández Hernández

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Ene 12, 2018

El domingo pasado, a las 11:30 de la mañana, durante la operación de desarme a policías comunitarios en La Concepción, del municipio de Acapulco, policías estatales, de los que antes se les conociera como Policía Motorizada, golpearon a los reporteros Roberto Ramírez Bravo y Héctor Briseño, de La Jornada Guerrero; Sergio Robles, de Quadratín, y a los fotógrafos Rubén Vázquez Santiago, de La Jornada Guerrero, y Carlos Alberto Carbajal, de El Sur, además de Francisco Robles y Roberto Arroyo Matus, fueron acosados y encañonados por la Policía del Estado.

De los antes mencionados, el fotorreportero Bernandino Hernández Hernández, de las agencias nacionales Cuartoscuro, Proceso y de la internacional AP, quien hace menos de un año recibió un premio como el fotógrafo de guerra más destacado del orbe, en el Festival Sarajevo War Duplex 2016 en Bosnia y Herzegovina, además de tomar una de las fotografías más destacadas del año pasado, según la selección de imágenes que hiciera la revista Time, señalando que 2017 fue un año de desastres naturales y al medio ambiente, elecciones polarizadas, crisis humanitarias, tiroteos masivos, es una de las fotografías que congelaron un instante y que hoy es destacada a nivel nacional.

El día de los hechos, policías estatales, sin el menor respeto a la libertad de expresión y a la libertad de prensa, golpearon con saña inaudita al compañero Bernandino Hernández, el cual fue arrastrado por más de 50 metros al lugar donde se le infligió martirio, torturas y amenazas.

En estos hechos le fueron dañados dos equipos de fotografía de tipo profesional, además de sustraerle dos tarjetas de memorias, en las cuales había tomado imágenes de los golpes propinados a los detenidos y de los instantes de la agresión policiaca que se realizaron sin el más mínimo respeto a la vida en un acto desproporcionado de la violencia del Estado y sin respetar el más mínimo protocolo del uso de la fuerza letal.

Bernandino Hernández se ha convertido en un testigo incómodo que presenció y captó imágenes de las violaciones a los derechos humanos cometidos en estos hechos.

Policías estatales golpearon a patadas y culatazos que le provocaron lesiones en el cráneo, con hematomas visibles en todo el cuerpo, en la columna vertebral y en una de sus rodillas. Cuando era martirizado recibió múltiples amenazas como la de matarlo o desaparecerlo, diciéndole que no importaba para quien trabajaba, “aquí te vamos a desaparecer”.

Actos como estos, señalan que al parecer es una política del Estado reprimir a periodistas incómodos al sistema. ¿En qué momento se le ha hecho abuso de la fuerza letal del Estado, como una práctica recurrente de un estado policiaco-militar?, ¿quién guía sus protocolos de actuación?, ¿quién sanciona el uso adecuado de la fuerza legítima?, ¿por qué se siguen utilizando las armas que se compran con dinero del pueblo contra la población civil?, ¿quién podrá detener estos abusos de autoridad y los instintos asesinos de la policía?, ¿quién hizo disparos indiscriminados a unos centímetros de donde se encontraba nuestro compañero?

Nada justifica el abuso de la fuerza y la violación indiscriminada a los derechos humanos y a la actividad periodística.

Durante los hechos que aquí se relatan, y en el momento que Bernandino Hernández tomaba imágenes testimoniales, quedó en un rincón sin salida, a donde fue la policía a agredirlo y quitarle su equipo de trabajo, el cual fue dañado y sustraído dos memorias que contenían las imágenes de los hechos, además de amenazar su vida e integridad física.

La agresión contra los compañeros periodistas provocó que reporteros y fotógrafos de diferentes medios en Acapulco y Chilpancingo, la capital de Zacatecas y la Ciudad de México, realizaran acciones de protesta.

En Acapulco, en la glorieta de La Diana, en Chilpancingo, en las principales calles y en Zacatecas en el Centro Histórico, además de que en el Distrito Federal, se efectuaron protestas itinerantes en diferentes puntos de la capital. Después de los hechos que aquí se relataron, Bernandino Hernández recibió atención médica en un hospital donde las autoridades recabaron su declaración, con la presencia del fiscal regional, además de activarse los protocolos de seguridad y protección a periodistas del estado, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Alto Comisionado de Naciones Unidas en Derechos Humanos, quienes les brindan las medidas cautelares y de protección para garantizar su vida e integridad.

Va nuestra solidaridad para nuestro compañero Bernandino Hernández Hernández, sumándonos a la condena por estos hechos que le provocaron un dolor inefable a él y su familia.