El sexenio de las desapariciones en México

Escrito por  Esthela Damián Peralta Ene 03, 2018

Comenzó 2018, y en la recta final de su sexenio, no cabe la menor duda de que la gestión de Enrique Peña Nieto como titular del Ejecutivo federal será recordada, entre otros aspectos, por el elevado número de personas desaparecidas en México, sin estar en un conflicto armado.

Al respecto, cabría recordar que en 2016, nuestro país se ubicó entre las cinco naciones del mundo con más desapariciones de personas, muchas de ellas víctimas de desaparición forzada, la mayoría producto de la violencia criminal.

De acuerdo con información del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), con 4 mil 734 casos de personas desaparecidas en 2016, México se ubicó en segundo lugar después de Siria, país en que se registraron 5 mil 174 desapariciones, de acuerdo con la Syrian Network for Human Rights.

Después de México, los países que presentaron altos niveles de desaparición de personas en 2016 fueron Pakistán, con 3 mil 740; Egipto, con mil 735, e Irak, con 643.

Posteriormente se ubican Colombia, con 143 desapariciones en 2016; Bangladesh, con 90; Kenya, con 34, y Camerún, con 20.

En un informe sobre la situación de derechos humanos en el mundo, el Departamento de Estado de Estados Unidos documentó en 2016 desapariciones de personas en 42 países, de los cuales 20 son africanos, 20 asiáticos y sólo dos están en la región de América Latina y el Caribe: México y Colombia.

Entre los 57 países que han ratificado la Convención contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas, México encabeza la lista con el mayor número de acciones urgentes, con 284 entre 2012 y 2017, a fin de que se tomen medidas para localizar a las personas desaparecidas.

El Estado mexicano concentra 77.7 por ciento del total de las acciones urgentes emitidas por el Comité, que desde 2012 ha emitido 368 medidas de este tipo hacia varios Estados.

Entre estas medidas, el Comité ha solicitado a México que impulse estándares como la protección de los familiares de las personas desaparecidas, que proteja los restos óseos hallados en fosas y que investigue el contexto en que se dan las desapariciones.

Para algunos expertos, México está entre los países del mundo que más preocupan en materia de desapariciones, pues no está en conflicto armado, ni tampoco hay indicio de que todas las desapariciones sean forzadas.

Resulta que una cuarta parte de las desapariciones de niñas y mujeres adolescentes en el país ha ocurrido en el estado de México.

Al revisar la base de datos de las 33 mil 482 personas que en julio pasado integraban el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNDPED), la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) descubrió que 6 mil 79, es decir 18.2 por ciento, son varones y mujeres menores de edad.

Estas cifras hacen evidente la participación del crimen organizado en la desaparición de mujeres y, por ello resulta imposible imaginar que esto ocurra sin la complicidad de autoridades municipales, estatales y federales.

Tamaulipas, Sinaloa y Guerrero son otros estados que la Redim ubica como de riesgo para la población de 0 a 17 años.

Cerca de 4 mil 394 menores, equivalentes a 72 por ciento de todos los registrados como desaparecidos, fueron vistos por última vez en algún año del sexenio de Enrique Peña Nieto.

El 2016 fue un año históricamente trágico en cuestión de desapariciones de niñas, niños y adolescentes, pues se registran mil 431 casos, casi una cuarta parte del total de desapariciones.

A todo esto se suma el hecho de que México cerró el año 2017 a la cabeza de la clasificación de periodistas asesinados, con 12 muertos, la cifra más alta en su historia, para ser el país más peligroso para el gremio periodístico junto con Siria, con igual cifra de asesinatos.

Mientras que Reporteros Sin Fronteras (RSF) registró un descenso global de crímenes contra reporteros en el mundo, con lo que 2017 ha sido menos mortífero para la profesión de los pasados 14 años, México destacó como excepción al mantener su tendencia al alza.

De los 65 asesinatos de periodistas en el mundo, una docena sucedieron en México, donde narcotraficantes y el crimen organizado amenazan, extorsionan, agreden y ejecutan a periodistas que informan sobre sus actividades.

El mandato del presidente Enrique Peña Nieto ha sido más mortífero que el de Felipe Calderón, que registró 48 asesinatos a periodistas. n