Tengo miedo…

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Dic 10, 2017

El miedo lo define el diccionario de la Real Academia Española como angustia por un riesgo o daño real o imaginario/Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Vayamos al grano.

Tengo miedo…

De que este gobierno federal nunca se conmueva de la miseria en que está sumiendo a los mexicanos.

De que siga aprovechando la pobreza en que está la población para seguir manipulándola electoralmente.

De que se siga desprestigiando al país a nivel nacional e internacional.

De que no acate las recomendaciones y sugerencias que le hace la ONU y otros organismos nacionales e internacionales.

De que siga sin respetar los derechos humanos de la ciudadanía.

De que siga proponiendo leyes que vayan en contra del bienestar y la seguridad de los mexicanos.

De que proteja a los funcionarios y políticos corruptos, y cuando los detiene para enjuiciarlos no los obligan a devolver lo que se robaron del erario público.

De que a la cultura y a la educación cada año les mantiene el mismo presupuesto, sin considerar el índice de inflación para incrementarlo.

De que los millones de pesos canalizados a programas al campo, sólo llegue la mitad a los campesinos, y el agro siga en el atraso y abandono.

De que se siga castigando con más impuestos a los contribuyentes cautivos, en vez de ampliar la base de pagadores tributarios.

De que siga el aumento indiscriminado de los artículos de primera necesidad, y al salario mínimo le aumenten ocho pesos diarios.

De que cada día aumenta el precio de la gasolina, a pesar de la promesa que ni el gas ni la gasolina iban a subir de precio.

De que un empleado necesita 30 años de trabajo para poder jubilarse con una pensión de miseria, y un político, con dos o tres años de servicio, recibe millonarias pensiones.

De que se criminalice a los luchadores sociales, a los periodistas y a los defensores del medio ambiente y de los derechos humanos.

De que las instituciones de protección a los periodistas y activistas estén burocratizadas y respondan demasiado tarde a una emergencia.

De que cada día México se esté quedando sin sus riquezas naturales y minerales.

De que un día y el otro también las empresas mineras contaminen el entorno donde trabajan, sin que lleven beneficios a los pueblos de los alrededores.

De que cada día cierren más empresas en todo el país por la inseguridad y aumente más el desempleo.

De que las autoridades de seguridad están infiltradas por el crimen organizado y no terminen con la inseguridad de la población.

De que existan comunidades deshabitadas y escuelas cerradas por temor a las amenazas que reciben los habitantes y maestros.

De que en las escuelas ya no se enseñen los valores morales y sociales que tanta falta hacen a la juventud.

De que se permita a grandes navíos extranjeros a llevarse nuestras especies marinas.

De que ahora son los propios mexicanos, en complicidad con extranjeros, los que saquean al país. Antes nada más eran los extranjeros.

De que no haga caso de las protestas que se hacen contra las decisiones que toman las autoridades en contra de la población.

De que se repriman esas mismas protestas, en vez de atenderlas y darles solución.

De que el presidente de la República nunca aprenda a hablar bien el español para no andar diciendo barbaridades ante el público.

De que los padres de familia enseñen a sus hijos, desde los dos años de edad, a manejar celulares y tablets, pero no les enseñen a comportarse y respetar a sus semejantes.

De que en esta temporada navideña se regalen cosas que no son necesarias, pero que estaban de oferta.

De que los dueños de las televisoras nos crean retrasados mentales y nos ofrezcan programas sin contenido.

De que en las redes sociales se difundan tantas noticias falsas, y la gente las comparta más que las verdaderas.

De que las parejas o matrimonios prefieran comunicarse por WhatsApp o el Facebook que directamente en vivo y a todo color.

De que la gente no comprenda que está atrapada por la pantalla de sus celulares, y descuide a familiares y amigos por el vicio de mensajear y hablar con esos aparatos.

De que los conductores de vehículos no tengan nada de educación vial y, materialmente, se les echen encima a los peatones, sin comprender que al bajarse del carro se convierten en peatones.

De que en esta temporada de invierno ya no nos caliente ni el sol.

De que ya se terminó el espacio y quedan muchas cosas pendientes. n