Privan desolación y abandono en Coyuca de Benítez; viacrucis para cruzar el río - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: domingo 22 de septiembre de 2013 Sociedad Privan desolación y abandono en Coyuca de Benítez; viacrucis para cruzar el río

Para los habitantes, la tragedia que los envuelve tiene un culpable: el gobierno

Privan desolación y abandono en Coyuca de Benítez; viacrucis para cruzar el río

Decenas de personas, enfermos y ancianos entre ellas, hacen fila para atravesar el cuerpo de agua

HÉCTOR BRISEÑO

Coyuca de Benítez, 21 de septiembre. En este municipio vecino de Acapulco hay cientos de damnificados y la acción oficial es prácticamente inexistente.

Es la propia gente la que se organizó para salvar vidas cuando el temporal arreció hace exactamente una semana; y ahora, para cruzar el puente de Coyuca, destruido por el río, para recolectar y distribuir despensas, para cuidar viviendas de ladrones que se mueven al amparo de la oscuridad en las comunidades, para jalar y empujar las pangas que trasladan cientos de familias de Tecpan, Atoyac, San Jerónimo, municipios de la Costa Grande afectados por Manuel.

La escena en el puente de Coyuca es de novela futurista, decenas de familias con jóvenes, ancianos, personas enfermas, mujeres, algunos con casilleros de huevo, bolsas del mercado, víveres, chivos, hacen fila para cruzar al otro lado del cuerpo de agua en lo que quedó de la estructura, apenas con la supervisión de cuatro policías locales.

Al fondo luce un cementerio de palmeras arrasadas por el río, a través del cual, pescadores, campesinos, jóvenes, adultos, ayudan a personas a trasladarse en cuatrimotos, burros, tractores, bicicletas, todos ayudando a cargar cosas por escaleras para trepar al puente, por el río y por un tramo aproximado de 3.5 kilómetros de carretera hasta llegar al siguiente corte del camino.

En el poblado de Los Cimientos fueron perjudicadas aproximadamente 200 casas.

Desolación es la palabra que define a la comunidad, ubicada a dos minutos de Coyuca en automóvil, y donde el 15 de septiembre, entre 3 y 4 de la mañana, el río creció más de metro y medio. Aquí todos perdieron sus pertenencias. Ahora queda lodo y lo que fue del pueblo, donde empezaron olores nauseabundos del otro de la cancha y a donde nadie quiere llegar, pues los habitantes temen encontrar cuerpos arrastrados por la corriente y el olor no permite avanzar más.

“Que tristeza, Dios mío, pero el que nos va a iluminar es Dios, él quiso que nos quedáramos aquí, por eso estamos contentos porque estamos vivos, estamos en sus manos, lo que él diga; mira, ya perdimos, pero seguimos aquí”, mencionó al borde de las lágrimas María de la Luz García Mejía.

“No quedó nada aquí, el agua nos sorprendió, estábamos dormidos, no sacamos nada, ahora a limpiar solos, el gobierno no ha venido para nada aquí”, expresó Joel Rodríguez Valdivia.

Para los pobladores la tragedia tiene un culpable, además de la naturaleza: el gobierno.

María de Jesús Cortés Mendoza, pobladora de Los Cimientos, manifestó que “estoy decepcionada de las autoridades, siempre todos los presidentes han venido a vocear cuando va a suceder un fenómeno como éste que pasó, y ahora ni sus luces; ahora cuando la gente se despertó ya estaba toda inundada”.

Uno de los damnificados de la colonia 10 de abril, Eleuterio Madero Benítez, recordó que el ex alcalde de Coyuca de Benítez Julio César Diego Galeana a mediados de los 80, saqueó la piedra y la grava del río de Coyuca que sostenía el muro de contención que se colocó en 1972.

Manifestó que “ese recurso pétreo del río era el que sostenía la plataforma, pero toda esa piedra vino a parar a una trituradora que ya desapareció, eso sostenía el golpe del río, ese es el precio que estamos pagando en Coyuca, pues ya no hay piedra, por eso el agua se lleva todo”.

El dirigente de la Organización Popular de Productores de la Costa Grande, Luis Olivares, denunció que casas de empeño como Compartamos llegan a los albergues a cobrar, sin importar la contingencia.

Otras comunidades de Coyuca que se convirtieron en pueblos perdidos son el Bejuco, Cahuatitán, Barrio Nuevo, Espinalillo y San Nicolás, donde el agua arrasó con cosechas, ganado, casas, vehículos.

 
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