De la sierra al plan - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: miércoles 28 de noviembre de 2012 Política De la sierra al plan

Con frecuencia, el artista calentano no tiene dinero para comprar pintura, lienzos o con qué marcar, señala El Pintor de la Sierra

De la sierra al plan

CORRESPONSALÍA

Ciudad Altamirano, 27 de noviembre. El pungarabatense Abraham Flores Ramírez, conocido tambien como El Pintor de la Sierra, expresó que el pintor en Guerrero trabaja sin recibir nada a cambio, pues no es garantía producir para el gobierno del estado o para el Instituto Guerrerense de la Cultura, porque nunca tienen dinero.

Con motivo de la presentación de su obra pictórica De la sierra al plan en las oficinas de los Fundadores del 88, el pintor calentano se quejó de que faltan espacios de difusión para impulsar las obras artísticas de los promotores culturales de la Tierra Caliente.

“Los problemas son los espacios porque no hay quien te apoye para hacerte difusión; en Pungarabato, en ocasiones el gobierno apoya poco, y en veces, nada”, expresó.

Comentó que uno de los problemas del pintor calentano es que en ocasiones no tiene dinero para comprar pintura, lienzos o con qué marcar. Dijo que aunque el artista tenga todo el potencial muy elevado, si no tiene los recursos, nunca podrá realizar algo.

“En mi caso, he suspendido mis actividades por falta de recursos, aunque tenga ideas; no se puede si no tienes dinero para comprar el material”, dijo.

Agregó que, a pesar de las carencias, ha podido montar varias exposiciones, como la que presentó el pasado 1 de junio en el Instituto Guerrerense de la Cultura en Chilpancingo denominada De la sierra al plan, que expresa la forma de vida de las familias calentanas en las serranías de la región.

El Pintor de la Sierra expresó que la primera oportunidad que le dieron para exponer su obra fue en un acto denominado Encuentro de Dos Tradiciones, en 2001, y que el tema de su pintura es la costumbre, la traidición de los calentanos.

En 2002 presentó su obra pictórica Retratos de músicos calentanos, en Estados Unidos, a la cual no asistió por no no tener papeles.

Con 36 años de edad, en la actualidad da cursos de pintura de manera gratuita, en los que el gobierno del estado sólo aporta para el material, pues él no cobra por enseñar a los niños y jóvenes que asisten a sus clases. “Lo hago por la necesidad y por la ética que tengo de promover la cultura de mi región”, expresó.

Hizo un reclamo a los presidentes municipales de la región, que designan al frente de las casas de la cultura a improvisados que sólo están ahí por compromisos políticos, cuando hay artistas que pueden contribuir al crecimiento cultural de los pueblos.

 
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