Tras agresión, normalistas buscaron refugio en un cerro rocoso perseguidos por ministeriales - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: martes 13 de diciembre de 2011 Política Tras agresión, normalistas buscaron refugio en un cerro rocoso perseguidos por ministeriales

Llegó López Rosas para hablar con los estudiantes; una madre lo encara por su hijo

Tras agresión, normalistas buscaron refugio en un cerro rocoso perseguidos por ministeriales

MARGENA DE LA O

Chilpancingo, 12 de diciembre. Varios normalistas heridos, que tuvieron temor de ser detenidos por la Policía Ministerial del Estado (PME), después de la embestida en que asesinaron a dos de sus compañeros, se refugiaron cerca de la punta del cerro rocoso ubicado frente al punto de la agresión.

Vistos desde el otro extremo, parecía que trataban de rescatar a otro estudiante lesionado.

Pero apresuraron el paso cuando vieron que tras ellos policías ministeriales también subían el cerro. Los reporteros trataron de llegar también, pero una barricada de ministeriales se opuso, sobre todo uno que al parecer tenía grado de comandante: “¿Cuál es el interés de ustedes, hombre? ¡Sólo por un casquillo que encontramos aquí!”.

Ante la insistencia, acusó a los reporteros de estar en estado etílico y pretender imponerse, y reforzó la barricada, y únicamente autorizó el paso de dos compañeros.

En ese momento llegó al lugar el titular de la Procuraduría General de Justicia en el Estado (PGJE), Alberto López Rosas, que a casi cuatro horas de la agresión contra los normalistas dijo no tener información oficial de los hechos, que no sabía con certeza lo que había pasado, y que el gobierno del estado daría más adelante su versión.

Pese la insistencia de los reporteros, no contestó acerca de la participación de los ministeriales en el asesinato de los dos normalistas. “Yo aquí vengo a resolver un problema, y es lo que estoy haciendo”, repetía mientras subía a la parte más cómoda del cerro. Para ese momento los ministeriales que tapaban el paso ya tenían otra actitud, además ordenó a los agentes que guardaran sus armas en los vehículos.

Enseguida, Edelmira del Moral, una madre de familia de Ayotzinapa, que hasta ese momento no conocía del paradero de su hijo Francisco Gerardo Iglesias del Moral, estudiante de nuevo ingreso, encaró al procurador, y le exigió que buscara a su hijo y castigo para los responsables del doble crimen y las agresiones contra el resto de los normalistas. Precisó que viajó de Apango a esta ciudad porque sabía que su hijo estaba siendo golpeado por ministeriales.

La repuesta del procurador fue: “aquí (en el crimen y la agresión de los normalistas) hay algo raro, si el gobernador (Ángel Aguirre Rivero) los acaba de recibir apenas hace 15 días”.

En la manifestación de los últimos días, los normalistas de Ayotzinapa se quejaron de que el 29 pasado tenían una audiencia con Aguirre en la que pedirían lanzara la convocatoria para elegir al nuevo director, con la especificación de un nutrido perfil académico, donde no se involucraran los maestros.

Mientras tanto, un grupo de dirigentes de organizaciones sociales subieron a buscar a los dos jóvenes. Sólo uno bajó, en ambulancia de la Cruz Roja por su lesión del pie izquierdo, pero se rehusaba a descender del vehículo al ver al procurador, quien con todas las miradas encima apresuraba a decir que no temiera, que le garantizaba su seguridad.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.