Un gran hombre - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: jueves 3 de febrero de 2011 Opinión Un gran hombre

ALEJANDRO SHLIMOVITCH RODRÍGUEZ

Un gran hombre

Dedicado a todos los guerrerenses que anhelamos que la paz y la justicia reinen en nuestro solar natal.

Hay hombres que llegan a la historia con una marca candente, abrazadora, hombres que traen clavado dentro de su pecho un corazón inquieto, un corazón hecho de lava, un corazón molesto, incandescente, trepidante. Son hombres que a partir de un instante luminoso dejan de tener vida propia, son hombres que viven arrebatados en el torbellino de una causa, en el torrente de un anhelo que los domina y les impide una existencia normal: sin hábitos de familia, sin familia; sin más amores que momentos de furiosa y quemante intensidad. Son hombres grandes sin marcas conquistadoras. Decía Leopoldo Zea: Son héroes de la liberación.

Me permito recordar a uno de aquellos hombres trascendentes, orgullo de nuestro continente americano. Un hombre de proyección transhistórica. El héroe que hace trepidar las conciencias de nuestros pueblos sufridos y anhelantes en pos del soñado reino de la libertad, la igualdad y la fraternidad. José Martí, el más universal y trascendente de los cubanos.

Un día como hoy, pero de hace 158 años, el mundo vio llegar la vida de uno de los hombres más generosos de América; aquel que como el Cristo, dos mil años antes, y como el Che, cien años después, fue capaz de sentir en carne propia cualquier injusticia que se cometía contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Si Jesús dijo palabras tan revolucionarias como: Amaos los unos a los otros, el héroe de Dos Ríos escribió su más humana poesía:

Cultivo una rosa blanca

En junio como en enero

Para el amigo sincero

Que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca

El corazón con que vivo:

Cardos ni ortiga cultivo,

Cultivo una rosa blanca

Conocí a Martí después de su paso por esta vida física, precisamente cuando tuve la oportunidad de estudiar en la habana, pedagogía socialista, recuerdo haber leído, de entrada, dos pequeños libros, uno titulado: Historia Elemental de Cuba, de edición de 1932, y otro cuadernillo llamado La edad de oro. Ese fue mi primer acercamiento a Martí, y el origen de la idea de leer mucho y, algún día, escribir algo sobre el Maestro.

Descubrí en Martí al hombre que lucha por los principios y las formas democráticas y republicanas, no por el caudillismo que tanto ha envenenado a nuestras naciones; por un liberalismo enlazado a la soberanía del pueblo y el interés nacional, no al liberalismo burgués que durante el Siglo XIX muchas veces se unió al conservadurismo; por un mundo nuevo donde nuestros países encuentren su modo de vida y su experiencia propia. Descubrí en Martí al masón que sabe asumir la enseñanza de la virtud, que tanta falta hace ahora cuando la quiebra de los valores va envileciendo grandes sectores de la sociedad.

Hoy, los liberales del mundo, recordamos a un aniversario más del natalicio del Maestro Martí. Expresamos la necesidad de hacer honor a la condición fundamental del héroe cubano que fue la acción y praxis permanente de su filosofía liberadora.

Siendo aún un niño, a los quince años de edad, pisó por primera vez la cárcel; luego, a los 16, una segunda reclusión le llevó a cumplir una condena de seis años que logró permutar por el destierro. Desde el presidió habanero escribió a su madre los siguientes versos al reverso de una fotografía donde aparecía con grilletes en manos, cintura y tobillos:

Mírame, madre, y por tu amor no llores,

Si esclavo de mi edad y mis doctrinas

Tu dulce corazón llené de espinas.

Piensa que nacen entre espinas flores

El contexto del México actual y de la América nuestra, pareciera ser el de un mundo de espinas del imaginario poético de Gran Maestro. Ninguna mejor ocasión para honrar su memoria con acciones de reivindicación social, con ejercicio pleno de nuestra conducta liberal. Decía Martí. “Los hombres van por dos bandos, los que aman y fundan, los que odian y deshacen” Y nos dejó una puntual lección: “La masonería es la forma activa del pensamiento liberal”

No olvido recordar a otro gran luchador social americano: el hermano Samuel Ruiz García, Obispo de San Cristóbal de las Casas, el Gran Tatic chiapaneco cuya obra fundada en la teología de la liberación, la verdadera doctrina del Cristo, no pudo ser aniquilada pese a las órdenes del Vaticano, la Gran Ramera. Esta semana ha pasado a ocupar su columna en el Eterno Oriente.

Es cuanto.

 
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