Guillermo Sánchez Nava - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: domingo 23 de enero de 2011 Opinión Guillermo Sánchez Nava

JUAN GARCÍA COSTILLA , III

Guillermo Sánchez Nava

Amitad de los 80, Sam estuvo en Nicaragua invitado a un evento convocado por los movimientos urbano populares del mundo, estuvo en Alemania en un congreso de estudiantes, fue solidario con los compañeros exiliados en Cuba; en 1986 viajamos a París a solidarizarnos con los exiliados latinoamericanos. La vida política y militante de Sam es amplia: fue miembro activista del Frente Nacional Contra la Represión y del Comité Nacional para la Defensa de Presos Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados por Motivos Políticos (EUREKA); se fue a realizar trabajo político a Zitlala, Olinalá y Chilapa, con compañeros como Bernardina Zozocoteco, fundando las prepas de Huamuxtitán y Cualac y recorriendo Alcozauca y la Montaña Roja, sueño del maestro Othón Salazar Ramírez, participó en movimientos con compañeros cívicos: con Pedro Chula en Cacahuatepec, con Martín Aceves en Iguala, con Raúl Valente Catalán en Chichihualco.

Entre 1979 y 1980, participó en la organización del Consejo General de Colonias Populares de Acapulco (CGCPA), creado a iniciativa de los colonos que se organizaban para la resistencia al desalojo del anfiteatro de Acapulco, acto que se proponía realizar el entonces gobernador Rubén Figueroa Figueroa, “que argumentaba” que los asentamientos irregulares eran los causantes de la contaminación del puerto.

El Gobierno del estado se proponía desalojar a 125 mil familias y reubicarlas en Ciudad Renacimiento, los colonos organizaron la resistencia activa, defendiendo su derecho sobre la posesión y la tenencia de la tierra, situación que se logró con el apoyo de la Universidad Autónoma de Guerrero que le proporcionó apoyo técnico además de legal. En el movimiento social de la defensa de la tierra, Sam destacó en la organización de 16 mil familias pertenecientes al CGCPA que lograron permanecer en el anfiteatro acapulqueño, poniendo un alto al desalojo al firmarse en julio de 1981 un convenio entre el CGCPA y el gobierno del estado, en el cual se fijó el compromiso de no promover nuevos asentamientos humanos y el gobierno se comprometió a no ejercer ninguna acción de intimidación ni el uso de la fuerza pública.

Estas luchas no fueron fáciles, el movimiento urbano popular trascendió las fronteras del estado y del país, contando con el apoyo y respaldo de amplios sectores sociales y gremiales. Apoyaron la UAG, la UNAM y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), las que de forma responsable crearon un proyecto alternativo de urbanización y autourbanizaciones.

Los grandes capitales nacionales y extranjeros se quedaron con las ganas de despojar a los colonos “e incorporar al anfiteatro acapulqueño al espacio del turismo internacional”, quienes por medio de la presión de la banca privada y los grandes contratistas de obra presionaron al gobierno del estado para que les cediera estas grandes extensiones de terreno con una vista hermosa hacia la Bahía de Santa Lucía.

En 1983, Sam con miles de universitarios participó en la defensa de los colonos del Campamento 13 de Junio, ubicado en el Cerro del Tanque; participó también con los ejidatarios de La Zanja, Copacabana y demás ejidos expropiados que hoy forman parte de Punta Diamante.

 
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