Alfabetizar Guerrero - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: miércoles 8 de septiembre de 2010 Opinión Alfabetizar Guerrero

SERGIO TAVIRA ROMÁN

Alfabetizar Guerrero

Desde el domingo 29 de agosto en Acapulco, luego en los subsecuentes actos en que ha venido apareciendo, incluido el del domingo cinco de septiembre en el que el PRD lo designó candidato en su Consejo Estatal, Ángel Aguirre ha venido anunciando que terminará con el analfabetismo en Guerrero. Llama la atención porque es un tema al que escasa atención se le pone.

Tampoco es cualquier cosa el problema, forma parte de lo que se conoce como Rezago Educativo, que incluye a las personas en condiciones de no saber leer ni escribir, de no haber terminado la primaria, y de no haber terminado la secundaria entre la población en rangos de edad de quince años o más. La suma del problema nos da un porcentaje dramático de 54.2 por ciento.

Según el Inegi 2005, aún no tenemos los datos del 2010, la población total de Guerrero es de 3,115,202 y de ella 1,947,210 están en el rango de mayores de quince años, y de esta franja 54.2 de cada cien están en rezago educativo. Para el caso concreto del analfabetismo el porcentaje es de 19.9 por ciento, que en cifras da 386, 679. Veamos del tema algo de lo que se ha hecho en Guerrero.

El Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos atiende a la población en rezago, hace veintinueve años. También atiende primaria y secundaria no terminada, lo mismo que prepa. Es un programa descentralizado con un presupuesto decoroso que para el 2010 es de poco más de 72 millones de pesos. Claro, incluye los diferentes niveles y sus alcances llegan a EU y población indígena.

La otra dependencia que atiende población analfabeta es la Cruzada de Alfabetización “Ignacio Manuel Altamirano”, creada en el 2000 por René Juárez Cisneros, ésta con menos recursos que incluye maestros comisionados que no rebasan los 175 en la entidad, paquetes de útiles escolares con libro, cuaderno, lápiz, sacapuntas y goma. En algunos casos el personal para renta de oficinas.

Muchas otras dependencias dicen en sus informes que alfabetizan, pero la verdad es que esta es una actividad con muchas limitaciones, mucho trabajo, y escasos resultados ante la magnitud del problema. Los datos del INEGI dicen que en el 2000 Guerrero tenía 397 463 analfabetas, y en el 2005 eran 386 679, para una variable de menos 9969, y de 1.7 por ciento menos.

Para este 2010 los datos redondos del IEEJAG dicen que del 2005 a la fecha sus alfabetizados son 12 mil y los de la Cruzada 22 mil, lo que significa que los datos del INEGI para este 2010 andarán alrededor de los 350 mil. A este ritmo, cinco mil alfabetizados anuales, Guerrero estará acabando con el analfabetismo en 70 años. Por ello la propuesta de una acción alfabetizadora de fondo resulta atractiva y necesaria.

Aguirre Rivero ha anunciado que para este propósito estará planteando suscribir acuerdos con la Universidad Autónoma de Guerrero, para que a través del servicio social se enfrente masivamente el problema. No suena mal modificando el esquema de atención para que exista certeza de la población atendida, de los resultados y de la acreditación de la tarea, para lo cual hay medidas viables.

La certeza puede venir de saber quiénes son los analfabetas, lo que puede lograrse levantando el padrón de los mismos, los resultados podrán verificarse si hay un equipo que de seguimiento y evaluación al trabajo encomendado a los alfabetizadores, y la acreditación tiene que someterse al escrutinio de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la cultura.

El reto ahí está, se trata de poner a Guerrero en leer y escribir como nivel mínimo. Será una tarea descomunal, en la que se moverán miles de recursos humanos, materiales y económicos. En el continente solo están alfabetizados Cuba, Venezuela y Bolivia, y está en vías de lograrlo Nicaragua. Si lo planteado por Aguirre va en serio, Guerrero puede entrar a la clasificación de primer estado alfabetizado en México.

Vale la pena intentarlo, siempre será mejor que la máxima de Maricela Ruiz Massieu que dirigió algunos años el IEEJAG, quien decía que el analfabetismo en Guerrero se acabaría cuando mueran los analfabetas. En este lado se piensa diferente, tenemos que acabar con el analfabetismo como lo pensó Freire, como vía de liberación de los oprimidos, a quienes así han mantenido justamente para que los caciques mantengan su dominio sobre ellos.

 
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