El estado de derecho, un pleonasmo - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: martes 11 de mayo de 2010 Opinión El estado de derecho, un pleonasmo

EDUARDO LÓPEZ BETANCOURT

El estado de derecho, un pleonasmo

Con fines didácticos, se acepta que el Estado es la forma de organización política y social integrada por tres elementos: a) una población, b) asentada en un territorio determinado, c) que establece para sí misma un orden de gobierno. Aunque en ocasiones, el término se confunda y se utilice como sinónimo de otros como país o nación; es necesario distinguirle, pues el Estado, es una construcción conceptual de carácter jurídico-político, mientras que nación es un término de orden sociológico y país alude al territorio como región geográfica.

El Estado moderno, surge históricamente tras el final del absolutismo en Europa y su sustitución por el régimen impulsado por la burguesía a finales del siglo 18. En concreto, las dos grandes revoluciones políticas de la época, la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa, sientan las bases del Estado como forma de organización social, en la cual el ejercicio del poder ilimitado del monarca es absoluto, se restringe ahora al régimen de Derecho, que se encarga de frenar al poder y garantizar el respeto a los derechos de los ciudadanos.

Así, puede considerarse que desde su origen, Estado y Derecho son dos nociones indisolubles. El Estado contemporáneo no puede concebirse sin el Derecho; el fundamento del sistema político, es que el Estado debe su existencia, estructura y funcionamiento al Derecho, dichos elementos deben estar contemplados en una norma. Y viceversa, el derecho requiere del Estado para existir y tener eficacia, pues como monopolio de la violencia, el Estado es el único legitimado para crear normas de naturaleza coercible, es decir, exigibles aún por la fuerza, y hacerlas cumplir.

Es la Ley, la que da vida al Estado; y a la vez, es el Estado quien a través de los órganos legislativos crea la norma, a través de los órganos ejecutivos y judiciales le da fuerza para llevarla a la práctica. La propia comunidad jurídica (la población asentada en un territorio), como sujeto de la soberanía, decide autovincularse por un sistema de normas, que se aplican a través de las obligaciones y derechos de los órganos de acción pública.

De tal manera, hablar de Estado de Derecho es en cierto sentido un pleonasmo, puesto que no se puede concebir el Estado, según lo señalado, si no es intrínsecamente vinculado a un régimen de derecho. Y de igual manera, el derecho sólo puede existir como un sistema de normas coercitivo, obligatorio, que cuente con el respaldo de la fuerza del Estado.

Toda acción social y estatal encuentra sustento en la norma; es así que el poder del Estado queda subordinado al orden jurídico vigente por cumplir con el procedimiento para su creación y es eficaz cuando se aplica en la realidad con base en el poder del Estado a través de sus órganos de gobierno, creando así un ambiente de respeto absoluto del ser humano y del orden público.

En estos tiempos, la expresión Estado de Derecho hace referencia a circunstancias políticas, más que jurídicas. La expresión se utiliza como oposición a Estado totalitario o dictatorial, para distinguir un ejercicio del poder democrático, basado en la norma, de las situaciones y los abusos cometidos por las entidades estatales dictatoriales durante el siglo pasado.

De esta forma, Estado de Derecho pretende designar a un Estado democrático, como aquel en que la acción de las autoridades se rige, permanece y está sometida a un derecho vigente; ordenamiento jurídico, que además debe reunir una serie de características, como son, el principio de división de poderes, el sistema democrático y representativo; el voto universal y directo; un Estado laico; etcétera, según se expresan en la Constitución Política; así como el principio de igualdad ante la ley, que para el caso del constitucionalismo social mexicano, debe entenderse como igualdad sustancial.

Los anteriores conceptos no suelen ser muy claros, aún para los propios políticos. De ahí que cotidianamente, se hable de que en México: “no hay Estado de Derecho”. Con propiedad, lo que debiera denunciarse es que en México no se respeta el Derecho, que el Estado actúa con arbitrariedad y abuso de poder, que impera la corrupción, la ilegalidad, etcétera. Pero nunca, que no existe el Estado de Derecho, porque, según se ha dicho, no hay Estado sin Derecho.

elb@servidor.unam.mx

 
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